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domingo, 17 de agosto de 2014

Pérdida de proteínas en la orina (II): consecuencias de su presencia y medidas y tratamientos para controlarla



En una entrada anterior hemos hablado sobre las causas que pueden provocar la aparición de proteínas en orina (proteinuria). A continuación, comentaremos brevemente las consecuencias que pueden derivarse de dicha situación y qué medidas y/o tratamientos se pueden emplear para tratar de controlar esta circunstancia.


Consecuencias de la proteinuria

Una pérdida de proteínas en orina elevada y mantenida en el tiempo puede acabar dañando de forma importante el funcionamiento de los riñones, hasta desembocar en una insuficiencia renal importante. Por ello, decimos que la proteinuria es al mismo tiempo consecuencia (como vimos en la entrada anterior, su presencia traduce la existencia de daño en el riñón) y causa del daño renal.
Otra consecuencia que se observa en algunas situaciones de proteinuria muy importante, como en las glomerulonefritis, es la disminución de los niveles de proteínas en sangre y  consecuentemente la aparición de importantes edemas (hinchazón) sobre todo en piernas, aunque también pueden aparecer en otras partes del cuerpo, como vimos en la entrada dedicada a los edema. Por todo ello, y por el riesgo de desarrollar insuficiencia renal crónica, como hemos comentado en el párrafo anterior, es muy importante tratar de disminuir al mínimo la proteinuria, siendo en general un objetivo razonable un valor inferior a 0,5 gr al día. A continuación veremos las armas que disponemos para lograrlo




¿Qué se puede hacer para controlar la proteinuria?

Para tratar de frenar las pérdidas elevadas de proteínas por el riñón disponemos de:
-   dieta. En general una dieta baja en proteínas presenta evidencias de ayudar tanto a controlar los valores de proteinuria como a evitar la progresión de la insuficiencia renal. El único riesgo es provocar una desnutrición severa si somos excesivamente estrictos con la reducción de la ingesta proteica especialmente en personas de edad avanzada, por lo que tendremos que individualizar a quién le recomendamos esta dieta y con cuánta restricción (no será igual una persona joven con una proteinuria muy elevada que alguien mayor con valores discretamente elevados).



-   medicación que actúa sobre la presión de filtración en el glomérulo. En este sentido emplearemos fármacos que también ayudan a bajar la tensión arterial como son IECAs (Enalapril, Captopril, Lisinopril...) y ARA2 ( Valsartan, Olmesartan, Telmisartan...). Ambos grupos de medicamentos solos o en combinación han demostrado ser útiles en disminuir la proteinuria y, por tanto, disminuir la evolución de la enfermedad renal crónica. El peligro que pueden tener es la elevación de los niveles de potasio, especialmente en personas con insuficiencia renal crónica avanzada, por lo que habrá que estar muy atentos en estos casos.

-   diuréticos, como la Espironolactona y la Eplerenona. Son medicamentos que en los últimos tiempos se están asociando a los anteriores ya que pueden disminuir la cantidad de proteinuria. El peligro, de nuevo vendría por la subida de potasio, por lo que habrá que tener muchísimo cuidado si se asocia con alguno de los medicamentos anteriores.
-   tratamiento de la enfermedad causante de la proteinuria. En los casos en que sea posible habrá que tratar la enfermedad originaria. Por ejemplo, en el caso de una glomerulonefritis  si existe terapia específica con inmunosupresores o corticoides, o en el caso de la diabetes si bien no tiene lamentablemente cura, si podremos ayudar a normalizar los niveles de azúcar en sangre y, consecuentemente la proteinuria puede controlarse.
-   por ultimo, son también útiles medidas de tipo general como, la supresión del tabaco, realizar ejercicio físico moderado de forma regular y llevar una dieta equilibrada y variada, sin demasiadas grasas. Si de todo ello, además se deriva una reducción de peso, va a ser muy beneficioso para controlar la proteinuria y evitar de esta manera la progresión de la enfermedad renal.





sábado, 19 de julio de 2014

Pérdida de proteínas en orina (I): ¿Por qué se produce?


Uno de los síntomas más frecuentes en las enfermedades renales es la pérdida de proteínas a través de la orina, lo que se conoce como proteinuria. En esta primera entrada, hablaremos sobre las causas más frecuentes que provocan este fenómeno, y  en un capítulo posterior comentaremos las consecuencias que se pueden derivar de ello y qué podemos hacer para disminuir esta eliminación de proteínas.

¿Por qué aparece  proteinuria?


Antes de nada, hablaremos del glomérulo, que es el lugar donde la sangre se filtra y comienza la producción de orina por los riñones. Podemos imaginarnos esta estructura como un colador con pequeños poros donde echemos un zumo de naranja recién exprimido (sería como la sangre que llega a los riñones). Pues bien, si efectuamos esta operación, la pulpa de la naranja se quedaría en el colador, y el líquido sin impurezas caería al vaso donde estamos recogiendo el zumo. Ahora bien, si cogemos un cuchillo y hacemos unos agujeros en el colador, ¿qué sucederá en nuestro vaso? Inevitablemente van a caer restos de naranja y, por tanto van a mezclarse en el recipiente donde estamos recogiendo el líquido.


Algo parecido sucede en los riñones, en condiciones normales las proteínas son moléculas grandes y no caben a través de los poros del glomérulo, por lo que no aparecen en la orina. Pero, si hay alguna enfermedad que origina afectación de esta estructura los poros se hacen más grandes y comienzan a escaparse proteínas a través de la orina. Por tanto, la proteinuria está reflejando la presencia de una alteración en el filtro donde comienza la producción de orina, es decir, en el glomérulo.

¿Qué enfermedades pueden provocarla?

Como hemos visto anteriormente, la pérdida de proteínas por la orina, únicamente refleja un daño a nivel glomerular. Sin embargo, son muchas las causas que pueden provocarlo:
- la más frecuente es debido a diabetes, especialmente si el control de los valores de azúcar no es el adecuado 
-   glomerulonefritis, de las que hemos hablado en una entrada previa 
-   afectación del riñón por hipertensión arterial 
-   enfermedades que provocan reflujo vesico ureteral en niños, es decir, mal vaciamiento de la orina a través del uréter
-   afectación renal por medicamentos, infecciones...
- otras enfermedades que además del riñón afectan a otros órganos, como lupus eritematoso, artritis reumatoide, sarcoidosis, vasculitis, síndrome de Sjögren, mieloma....en fin, la lista podría ser interminable.

Hay que tener en cuenta, que a veces aparece proteinuria ligera sin que haya ningún trastorno, como por ejemplo, tras haber realizado un ejercicio intenso o en las mujeres embarazadas. Se considera un valor normal hasta 0,2-0,3 gr al día. Igualmente, en personas con sobrepeso puede aparecer una pequeña cantidad de proteínas en orina, sin que ello implique la presencia de algún trastorno a nivel renal.




jueves, 11 de octubre de 2012

La diabetes y la enfermedad renal crónica




 

La diabetes mellitus (más conocida simplemente como diabetes) es una enfermedad que afecta al funcionamiento del páncreas, de tal modo que éste no puede producir adecuadamente insulina, hormona que se encarga de controlar los niveles de azúcar en sangre. Así, en una persona sana, ante una sobrecarga de glucosa  (por ejemplo tras haber comido un trozo de tarta), el organismo inmediatamente empezará a producir grandes cantidades de insulina para normalizar los niveles en sangre de azúcar, permitiendo que entre en el interior de las células y transformando la glucosa en una sustancia de reserva llamada glucógeno. Es, en cierto modo como si a una persona cada vez que llega a fin de mes y cobra su sueldo, lo depositase  en el banco por si hiciera falta echar mano de ello y siguiese con sus gastos al mismo ritmo de todos los días.
 


 

Sin embargo, en una persona diabética ante una sobrecarga de azúcar, no se produce adecuadamente insulina y por tanto los niveles de glucosa permanecen elevados dañando multitud de órganos de nuestro organismo (ojos, corazón, arterias, nervios, piel...).
Los riñones también se ven afectados por la presencia de  niveles incrementados de azúcar. De hecho, la principal causa de entrada en diálisis en nuestro país (y en general en todo el mundo occidental) es la diabetes, observándose un importante aumento en las últimas décadas. Es decir, parece como si cada vez hubiese más diabéticos y la afectación de los riñones por esta enfermedad fuese muy frecuente.

 

Pero, ¿cómo se produce el daño renal en esta enfermedad? Fundamentalmente por daño en el glomérulo, que, como comentamos en el capítulo de las glomerulonefritis, es el filtro donde el riñón depura las sustancias que desea eliminar y retiene las que le son útiles. Al final,  el efecto es que se escapan proteínas en la orina (proteinuria) y acaban dañando al resto de las estructuras del riñón. Finalmente, si se deja evolucionar sin tratamiento, el daño es tal que todo el órgano se convierte en una coraza dura, inservible, que no depura bien la sangre, produciendo  una insuficiencia renal avanzada que obliga a iniciar diálisis.
Por tanto, hemos visto como la proteinuria es un buen marcador del daño que están sufriendo esos riñones por la diabetes y todos nuestros esfuerzos irán a controlarla, ya que si ésto se logra las probabilidades de que la enfermedad renal progrese a fases avanzadas son menores.

 

¿Qué se puede hacer para frenar la evolución de la enfermedad renal provocada por diabetes?

 

Hay que tener en cuenta que cada persona es diferente y si bien, en unos casos la evolución será muy rápida, en otros casos la enfermedad puede permanecer estable durante años o décadas, aunque como hemos señalado anteriormente, la presencia de niveles elevados de proteinuria nos hará encender todas las alarmas. Además, el daño que tenga el riñón, no se va a recuperar aunque instauremos un adecuado tratamiento y nuestra misión será impedir que el deterioro progrese, de ahí que sea fundamental actuar en las fases iniciales de la enfermedad.

 

En cuanto a las medidas a instaurar, señalaremos las siguientes:

1)    En primer lugar, es fundamental un adecuado control de los niveles de azúcar en sangre, ya que  subidas muy importantes de azúcar producen un gran daño al riñón. En  este sentido es muy importante seguir una dieta adecuada de diabético, controlar periódicamente los niveles de azúcar en sangre e informar de ello al médico de Atención Primaria o Endocrino para que pueda ajustar adecuadamente la dosis de tratamiento (Insulina o antidiabéticos orales). ¡A veces cuesta, pero casi siempre se acaba encontrando la dosis que se ajusta a cada persona!
 
 
 

2)    El segundo pilar del tratamiento será el control de la tensión de arterial. Si al riñón que ya se encuentra dañado por los niveles elevados de glucosa en sangre, le añadimos además una tensión arterial muy elevada, los efectos se multiplicarán, con lo que la insuficiencia renal evolucionará más rápidamente. Es por ello que debemos aplicar todas las recomendaciones de las que ya hablamos en el capítulo de la hipertensión arterial  y tomar medicamentos si fuese necesario para normalizar sus valores.
 
 
 
 

3)    Existen algunos medicamentos de eficacia probada que consiguen disminuir la proteinuria y, por tanto, disminuir el daño que sufren los riñones por la diabetes. Además estos fármacos ayudan a controlar la tensión arterial por lo que, como comentábamos anteriormente nos ayudarán a evitar ese daño adicional que provocan las subidas de tensión. Se trata de medicamentos de 2 grupos: por un lado,  los conocidos como IECAs cuyos representantes más usados son: Enalapril, Captopril, Lisinopril, Perindopril, Quinapril y Fosinopril, y por otro lado los conocidos como antagonistas de los receptores de angiotensina 2 o ARA 2, siendo los más usados los siguientes: Candesartan, Eprosartan, Irbesartan, Losartan, Telmisartan, Olmesartan y Valsartan. Los efectos secundarios más frecuentes de estos fármacos son: bajadas de tensión, al administrarse a personas que previamente tuviesen una presión arterial normal tirando a baja, por lo que en estos casos habrá que iniciar el medicamento a dosis muy bajas.
 
 
 
      El otro efecto secundario relativamente frecuente es la subida de potasio, especialmente si hay asociada una insuficiencia renal avanzada. Se suele controlar con dieta, medicamentos como Resincalcio®  que se emplean para controlar los valores de potasio y, en casos extremos suspensión del tratamiento con dichos medicamentos.
 

 

 

 

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