En una entrada anterior hemos hablado sobre las causas que pueden
provocar la aparición de proteínas en orina (proteinuria). A continuación, comentaremos brevemente las consecuencias
que pueden derivarse de dicha situación y qué medidas y/o tratamientos se
pueden emplear para tratar de controlar esta circunstancia.
Consecuencias de la proteinuria
Una pérdida de proteínas en orina elevada y mantenida
en el tiempo puede acabar dañando de forma importante el
funcionamiento de los riñones, hasta desembocar en una
insuficiencia renal importante. Por ello, decimos que la proteinuria es al
mismo tiempo consecuencia (como vimos en la entrada anterior, su
presencia traduce la existencia de daño en el riñón) y causa del daño renal.
Otra consecuencia que se observa
en algunas situaciones de proteinuria muy importante, como en las
glomerulonefritis, es la
disminución de los niveles de proteínas en sangre y consecuentemente la aparición de importantes edemas (hinchazón) sobre todo en
piernas, aunque también pueden aparecer en otras
partes del cuerpo, como vimos en la entrada dedicada a los edema. Por todo ello, y por el riesgo de desarrollar
insuficiencia renal crónica, como hemos comentado en el
párrafo anterior, es muy
importante tratar de disminuir al mínimo la
proteinuria, siendo en general un objetivo razonable un valor inferior a 0,5 gr
al día. A continuación veremos las armas que disponemos para
lograrlo
¿Qué se puede hacer para controlar la proteinuria?
Para tratar de frenar las pérdidas elevadas de proteínas por el riñón disponemos de:
- dieta. En general una dieta baja
en proteínas presenta evidencias de
ayudar tanto a controlar los valores de proteinuria como a evitar la progresión de la insuficiencia renal. El único riesgo es provocar una desnutrición severa si somos excesivamente estrictos con
la reducción de la ingesta proteica especialmente en personas de edad avanzada, por lo que
tendremos que individualizar a quién le
recomendamos esta dieta y con cuánta
restricción (no será igual una persona joven con una proteinuria
muy elevada que alguien mayor con valores discretamente elevados).
- medicación que actúa sobre la presión de filtración en
el glomérulo. En este sentido
emplearemos fármacos que también ayudan a bajar la tensión arterial como son IECAs (Enalapril,
Captopril, Lisinopril...) y ARA2 ( Valsartan, Olmesartan, Telmisartan...).
Ambos grupos de medicamentos solos o en
combinación han demostrado ser útiles en disminuir la proteinuria y, por
tanto, disminuir la evolución de la enfermedad renal crónica. El peligro que pueden tener es la
elevación de los niveles de potasio,
especialmente en personas con insuficiencia renal crónica avanzada, por lo que habrá que estar muy atentos en estos casos.
- diuréticos, como la Espironolactona y la Eplerenona. Son medicamentos que
en los últimos tiempos se están asociando a los anteriores ya que pueden
disminuir la cantidad de proteinuria. El peligro, de nuevo vendría por la subida de potasio, por lo que habrá que tener muchísimo cuidado si se asocia con alguno de los medicamentos anteriores.
- tratamiento de la enfermedad
causante de la proteinuria. En los casos en que sea posible habrá que tratar la enfermedad originaria. Por
ejemplo, en el caso de una glomerulonefritis si existe terapia específica con inmunosupresores o corticoides, o en
el caso de la diabetes si bien no tiene lamentablemente cura, si podremos ayudar a normalizar los
niveles de azúcar en sangre y,
consecuentemente la proteinuria puede controlarse.
- por ultimo, son también útiles
medidas de tipo general como, la supresión del tabaco, realizar ejercicio físico moderado de forma regular y llevar una dieta equilibrada y
variada, sin demasiadas grasas. Si de todo ello, además se deriva una reducción de
peso, va a ser muy beneficioso para controlar la proteinuria y evitar de esta
manera la progresión de la enfermedad renal.

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