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domingo, 1 de junio de 2014

¿Son beneficiosos los suplementos de carnitina en personas en diálisis?



Hace algunos años era relativamente frecuente la administración de suplementos de carnitina en personas que se dializaban. Habitualmente, se solía administrar después de las sesiones, con el fin de mejorar algunos síntomas frecuentes en esta situación, como son:  la astenia (falta de fuerzas), cansancio extremo o debilidad. Sin embargo, en España, se ha ido abandonando poco a poco esta práctica, aunque revisando internet parece frecuente su uso en otros países, donde incluso se anuncia como remedio contra estos síntomas que hemos citado anteriormente. En esta entrada hablaremos un poco sobre las funciones que cumple la carnitina en nuestro cuerpo y la evidencia que existe sobre su uso en personas con insuficiencia renal crónica avanzada.



¿Qué funciones realiza?

La carnitina es una pequeña molécula, sintetizada en los riñones, el hígado y el cerebro, que desempeña funciones cruciales en nuestro organismo. Además de estos sitos de producción, otra fuente importante es la dieta, fundamentalmente las carnes rojas. Por tanto, tanto alteraciones en el funcionamiento de algunos órganos (como la insuficiencia renal) o de la dieta (por no ingesta adecuada de carne roja) pueden ocasionar un déficit de carnitina.



Su principal función es la de intervenir en la oxidación de los ácidos grasos. Dicho de otro modo, la carnitina es un elemento imprescindible en el proceso por el cual se queman las grasas en el organismo y se obtiene energía, de ahí que se haya asociado su déficit con debilidad muscular y cansancio extremo, al no poder obtenerse suficiente energía del metabolismo de los ácidos grasos. Sería, como si a una máquina de tren antigua, no pudiésemos echar carbón en la caldera

.

Sobre su uso en dietas y en actividad física

Si la carnitina actúa como una caldera que quema grasas y obtiene mucha energía, se puede pensar que es muy útil para perder peso rápidamente o para tener una mayor resistencia física en ejercicios de gran desgaste. Sin embargo las cosas no son siempre tan sencillas en el organismo, como veremos a continuación.
En el tema de las dietas, inicialmente se incluyó como suplemento para ayudar a un rápido consumo de grasas, ya que algunos estudios iniciales podían sugerir un efecto beneficioso. Este hecho, no ha podido comprobarse, ya que parece que una vez corregidos los valores normales en sangre de carnitina, no consigue pasar más al músculo que es donde se quemaría la grasa, y, por tanto, en personas con valores normales de esta molécula es completamente ineficaz el aporte de carnitina para intentar perder peso. Por esta misma razón, no es útil para disminuir los niveles de colesterol o triglicéridos en casos en que se tengan valores elevados en sangre.



De igual modo, se ha popularizado la toma  de carnitina entre algunos  deportistas o personas que acuden a gimnasios. Pues bien, no hay ninguna evidencia sobre el beneficio de su uso, por la misma razón que en el caso de las dietas: a pesar de aumentar  el  aporte de carnitina, no va a pasar mayor cantidad al músculo.

¿Y en diálisis?

En el caso de las personas de diálisis (tanto hemodiálisis como diálisis peritoneal) la situación podría ser diferente, ya que al presentar insuficiencia renal crónica no hay una adecuada síntesis de carnitina. Además, por las restricciones dietéticas que muchas veces presentan de forma no adecuada, tienen un consumo de carne roja muy pobre, lo cual contribuye a que el déficit de esta molécula sea mayor.
Por dichas razones, se administró en estos pacientes con el fin de tratar de mejorar el cansancio y falta de fuerzas que presentaban frecuentemente al finalizar la diálisis. Algunos estudios  mostraron una mejoría de algunos de estos síntomas, si bien en otros casos,  la clínica volvía a reaparecer tras algunas semanas o meses, por lo que se recomienda su uso sólo en casos muy seleccionados (cansancio extremo que no mejore con ningún otro tratamiento) y durante periodos de tiempo muy cortos.
También se ha empleado los suplementos de carnitina para algunos casos de personas con insuficiencia renal crónica con anemia importante y mala respuesta al tratamiento con eritropoyetina (EPO) . En este caso, los resultados son más alentadores, ya que algunos estudios han mostrado algún beneficio en cuanto a mejoria en las cifras de anemia tras suplementar con carnitina a estos pacientes.



Por tanto, y a modo de resumen, ¿está indicado el suplemento con esta sustancia en todas las personas de diálisis? Rotundamente, no. Tan sólo podría ser útil en :
-   situaciones de fatiga extrema, sino hay resultado con ningún otro tratamiento y durante periodos de tiempo cortos.
-  Importante anemia que no responda a dosis muy altas de EPO, de forma experimental e igualmente durante un periodo corto.

Alguna bibliografía consultada

-   Nutrición y riñón. Autores: Riella M, Martins C. Editorial Panamericana. Buenos Aires 2004. 
-  Alimentación y nutrición en la vida activa: ejercicio físico y deporte. Autores: Benito Peinado P., Calvo Bruzos S., Gómez Candela C., Iglesias Rosado C. UNED Ciencias de la Salud. Madrid 2013.

-  Vademecum.es 

miércoles, 28 de marzo de 2012

Hipertensión y ejercicio físico: ¿beneficio o perjuicio?


Como ya señalé en la entrada donde se hablaba de las causas de la hipertensión arterial, las causas por las que ésta se desarrolla son múltiples influyendo factores genéticos, pero también del estilo de vida , que son precisamente los que podemos modificar http://nefrologiaparatodos.blogspot.com.es/2012/02/las-causas-de-la-hipertension-arterial.html.
Entre ellas se encuentra el sedentarismo, por lo que hoy hablaremos de los efectos positivos del ejercicio físico, aunque en ciertas ocasiones y mal realizado, pueda ser más perjudicial que beneficioso.



Efectos del ejercicio físico sobre la tensión arterial

Para analizarlo, y siguiendo las guías de la Sociedad Europea de Hipertensión distinguiremos dos grandes grupos:
- ejercicios aeróbicos, en los que se realizan movimientos repetitivos de baja resistencia durante un largo período de tiempo, como por ejemplo, correr, andar, nadar, montar en bicicleta.

- ejercicios anaeróbicos,donde se realizan movimientos de alta resistencia pero durante un corto período de tiempo. Un ejemplo es el levantamiento de pesas, o todos los ejercicios de musculación.
Pues bien, cuando empezamos a realizar un ejercicio el efecto inicial es una elevación de la tensión arterial, especialmente los valores de la  sistólica (máxima). Al incrementar la intensidad del ejercicio, la presión va aumentando progresivamente hasta alcanzar un nivel en que ya no aumenta más a pesar de incrementos en la dureza del ejercicio. Por tanto, en una persona hipertensa no controlada jamás comenzaremos a realizar ejercicio de intensidad muy elevada sin tener los valores en rangos aceptables. Es, por tanto una barbaridad en un hipertenso no controlado ponerse a correr la maratón de Nueva York o intentar subir en bici el Tourmalet.



En el caso de los ejercicios anaeróbicos, la tensión arterial se incrementa de manera importante, por lo que no se recomienda su realización en caso de no tener controlados sus valores. Por tanto, a una persona con valores de presión de 175/100 no le recomendaremos el levantamiento de pesas como ejercicio, ya que podemos desencadenar una crisis hipertensiva (importante elevación de tensión arterial).

Efectos beneficiosos del entrenamiento

Sin embargo, diversos estudios han encontrado que la realización de ejercicio físico aeróbico de manera regular y continuada produce beneficios en el descenso de la tensión arterial una vez que se ha acabado de realizar la actividad física  y que la elevación de tensión arterial que se produce durante el ejercicio se ve reducida.  Además, los diferentes estudios han concluido que cuanto mayor es el entrenamiento físico de la persona, estos efectos son mayores. Dicho de otro modo, la clave para lograr reducciones en la tensión arterial es ejercicio físico de manera regular y de intensidad creciente según la tolerancia. De nada sirve correr un día 15 km si no volvemos a calzarnos las zapatillas hasta el mes siguiente (además de comportar riesgos por la subida de tensión que se produce durante la actividad física). Sin embargo, resultará mucho más beneficioso caminar todos los días 5-6 km e ir progresivamente incrementando la distancia recorrida http://www.eshonline.org/Publications/Newsletter.aspx



En cuanto al tipo de ejercicio aeróbico, los diferentes estudios parecen no ver mayor beneficio entre unos y otros, siendo lo más importante el entrenamiento y la capacidad física que se vaya adquiriendo. La media de descenso de presión arterial de los diferentes trabajos oscila en torno a 4-5 mmHg.



Para los ejercicios anaeróbicos, no está tan claro el beneficio en cuanto al descenso de la tensión arterial, si bien, si los valores de ésta se encuentran controlados, en principio no se contraindican.

Otros efectos beneficiosos del ejercicio

Si bien el descenso de presión arterial parece modesto, disminución 4-5 mmHg, (por ello, no debe sustituir nunca a la toma de medicación para bajar la tensión, aunque puede ayudar a su control), sus efectos beneficiosos son más amplios a otros niveles. Por un lado, al producirse habitualmente pérdida de peso con el ejercicio aeróbico (no tanto con el anaeróbico) ésto ayuda también a un mejor control de las cifras de tensión y en personas diabéticas a controlar los niveles de azúcar. Igualmente disminuye los valores de colesterol, al favorecer su paso al músculo, y ayuda a controlar el azúcar en pacientes diabéticos. Todo ello ha llevado a observar un descenso en el riesgo de mortalidad en las persona que realizan ejercicio aeróbico de forma regular, es decir, estamos añadiendo años de vida. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20697029
Efectos negativos del dopaje en el deporte

Las recomendaciones de la Sociedad de Hipertensión Europea del año 2011 ya establecen en una apartado los efectos negativos de la ingesta de sustancias dopantes y la realización de ejercicio de alta intensidad por el elevado riesgo de elevaciones muy importantes de la tensión arterial o infartos de miocardio. http://www.eshonline.org/Publications/Newsletter.asp.
Recordemos en este sentido la muerte del ciclista británico Tom Simpson en el Tour de Francia de 1967 cuando ascendía el Mount Ventoux tras haber ingerido anfetaminas.



Recomendaciones generales sobre ejercicio e hipertensión

Siguiendo a la American College of Sports Medicine se pueden establecer a modo de resumen las siguientes pautas generales:
- no realizar ejercicio físico hasta que los valores de tensión se encuentren aceptablemente controlados (inferior a 160/95), especialmente si es de gran intensidad.
- realizar actividad física de manera regular, preferentemente varios días a la semana
- la intensidad física será moderada, pudiendo incrementarse en función de la forma física que se vaya adquiriendo.
- la duración deberá ser como mínimo media hora diaria debiendo ir incrementándose progresivamente.
- se preferirán actividades aeróbicas, aunque se podrán efectuar ejercicios anaeróbicos de manera complementaria.
- evitar toda medicación que pueda subir la tensión (antiinflamatorios) y, por supuesto, toda sustancia dopante.

Y, sobre todo, lo más importante: ¡Disfruta haciendo ejercicio! .




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