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lunes, 28 de marzo de 2022

Pomelo en trasplantados de riñón, ¿ es aconsejable su consumo?

Una de las futas más populares en algunos países, es el pomelo. Es un cítrico de escaso contenido calórico, y que aporta bastante vitamina C y fibra. Además, su consumo es muy beneficioso por ser antioxidante natural, fuente de vitamina A (además de la C, que ya hemos señalado anteriormente), tener propiedades antisépticas y ser cardiosaludable. Pero, ¿es aconsejable su consumo en personas trasplantadas renales?


El pomelo en trasplante renal

En trasplantados renales no es adecuado el consumo de esta fruta. La razón es que interfiere en el metabolismo de los medicamentos que se dan para evitar el rechazo de riñón (inmunosupresores), como Tacrolimus y Ciclosporina, y de esta forma, al alterar su vía de eliminación, hace que los niveles en sangre se vean modificados, con el peligro que esto supone, tanto de favorecer un rechazo renal, como de toxicidad. Estos medicamentos, como explicamos en la entrada correspondiente a los inmunosupresores, tienen unos niveles en sangre que  deben estar siempre entre unos valores determinados. Si el valor sube, habrá problemas por toxicidad y efectos secundarios, si baja, no estaremos bien protegidos, con el consiguiente riesgo de rechazo. Pues bien, si alteramos la vía de eliminación que tiene el organismo de estos medicamentos (el metabolismo hepático), se van a modificar los niveles en sangre, aunque se siga tomando la misma dosis, con consecuencias que pueden ser bastante importantes. Pensemos en un ejemplo, si por una carretera circulan muchos coches y en vez de 4 carriles, se quedan en 2, habrá atascos y el nivel de tráfico aumentará. Eso mismo es lo que sucede en el hígado si tomamos pomelo y medicamentos inmunosupresores y los niveles en sangre del fármaco.  
Por todo ello es mejor evitar el consumo de pomelo en trasplantados renales. Esta misma recomendación, se puede hacer extensiva a cualquier persona que tenga un órgano trasplantado (corazón, pulmón, hígado, páncreas...) y tome medicamentos para evitar un posible rechazo.

Como alternativa, podemos tomar otra fruta (siempre que el potasio esté controlado) que aporte vitamina C, fibra y tenga efectos beneficiosos como el pomelo, pero sin los efectos sobre los medicamentos para evitar el rechazo. Se puede consumir sin problemas, fresas, naranjas o mandarinas. 

domingo, 28 de mayo de 2017

¿Por qué sube el colesterol tras un trasplante renal?


Una de las complicaciones más frecuentes que pueden presentar las personas que se someten a un trasplante renal es la presencia de niveles elevados de colesterol y triglicéridos en sangre. En esta entrada hablaremos un poco sobre las causas que pueden provocarlo, las consecuencias que pueden derivarse de ello y qué podemos hacer para normalizar los niveles de lípidos (grasas) en sangre.


Causas que pueden provocar el aumento de colesterol y triglicéridos

Como hemos comentado en anteriores entradas de este blog, en el trasplante renal es necesario tomar unos medicamentos llamados inmunosupresores, que se encargan de evitar un rechazo, y que por tanto, nuestro cuerpo destruya el nuevo riñón, que reconoce como extraño. Sin embargo, estos fármacos, tienen desgraciadamente muchos efectos secundarios, y entre ellos uno de los más frecuentes es la subida en los niveles de colesterol y triglicéridos. Así:
-          La prednisona, puede incrementar los lípidos de manera importante. En las primeras semanas del trasplante las dosis son muy elevadas y lentamente se van bajando hasta poder suspenderse en algunos casos
-          Tacrolimus y Ciclosporina podrían tener un ligero efecto en aumentar estos valores:
-          Pero, sin ninguna duda son Rapamicina (Sirolimus) y Everolimus los medicamentos que más potencia tienen en aumentar los lípidos en sangre, de tal modo, que en algunas ocasiones es preciso suspender este tratamiento y modificarlo por otro, cuando los valores se disparan y no se pueden controlar con la medicación habitual.


Otro factor que influye en el aumento de grasas es la tendencia que se observa en el periodo justo inmediato al trasplante de ganar peso. En esto, de nuevo influyen muchos factores, como son  la medicación (sobre todo la prednisona), el reposo tras la operación, la sensación de encontrarse con una dieta más libre que en diálisis y el poder comer de todo… En cualquier caso, la ganancia de peso, entre otros muchos efectos negativos provoca un aumento proporcional en  los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre.

Por último, hay que tener en cuenta que las personas trasplantadas frecuentemente toman gran cantidad de medicamentos distintos de los inmunosupresores, entre los que están: fármacos para disminuir la tensión arterial, para el corazón, diuréticos (para aumentar el volumen de la orina), que contribuyen a elevar la grasa de nuestro organismo. Así pues, parece que no hay una única causa, sino la suma de muchas.

Consecuencias posibles de la elevación de niveles de colesterol y triglicéridos

En las personas trasplantadas una de las principales causas de muerte son las enfermedades cardiovasculares (infartos de miocardio, anginas de pecho, infartos cerebrales…). Pues bien, los valores elevados de colesterol y triglicéridos  pueden provocar la aparición de estas enfermedades, junto con otros muchos factores, entre  los que se encuentran: el tabaco, la tensión arterial elevada, la diabetes, obesidad, sedentarismo. Por tanto, si controlamos el colesterol estaremos ayudando a reducir el riesgo de sufrir en un futuro una enfermedad cardiovascular.

Como podemos reducir el colesterol y los triglicéridos

Una vez comentadas las consecuencias negativas de los valores elevados de colesterol y triglicéridos, veremos qué podemos hacer para reducirlos:
-          Lo primero será comenzar con dieta. Si tenemos alguna restricción de potasio o de azúcar, deberemos amoldarnos a dichas recomendaciones, pero como regla general se deberá potenciar el consumo de frutas y verduras (vigilando si hay restricción de potasio), disminuir el consumo de grasas en especial saturadas (bollería, productos industriales, precocinados, dulces..) y reforzar el consumo de fibras. Se debe usar aceite de oliva para cocinar, en lugar de aceite de girasol o mantequilla.

-      En paralelo a la dieta, debe ir el aumento de actividad física (teniendo en cuenta que en el periodo inmediato al trasplante no se debe hacer ninguna actividad física) y que a las pocas semanas si la herida evoluciona bien, se podrá iniciar progresivamente  alguna actividad suave. Es preferible siempre una actividad aeróbica como andar, correr, montar en bicicleta, nadar, o ejercicios más relajados como yoga o tai-chi. La clave es la regularidad, no sirve de nada hacerse 30 km en bici si hasta el mes siguiente no se vuelve a coger la bicicleta, será mucho mejor andar todos los días una hora.


-          Si con las anteriores medidas no se controla el colesterol y/o los triglicéridos es el momento de añadir medicamentos. Los más utilizados son las estatinas (Atorvastatina, Simvastatina; Fluvastatina, Pitavastatina, Rosuvastatina...). Son medicamentos seguros, pero en ocasiones cuando se emplean a dosis elevadas pueden producir dolores en los músculos (sobre todo en las piernas), que obligan a suspenderlos. En caso que no se pueda dar ese tratamiento o haya que asociar otro medicamento a las estatinas, se podría utilizar Ezetimibe, pero su potencia es un poco más baja.
En cualquier caso, aunque tengamos un tratamiento con medicamentos para normalizar las grasas, siempre debemos hacer además dieta y ejercicio físico y no pensar que al tomar una pastilla ya no tenemos que hacer nada, ya que si no el tratamiento no será efectivo. 















[i]

miércoles, 26 de abril de 2017

El aporte de magnesio en trasplantados renales

El magnesio es un mineral presente en el organismo, que abunda dentro de los huesos ( donde se encuentran más de la mitad de las reservas del organismo) y en el interior de nuestras células, donde realiza diferentes funciones metabólicas. Tan sólo el 1% se encuentra fuera de estos compartimentos, siendo éstos los niveles que se miden cuando se efectúan unos analísis para ver los valores de magnesio.
Es, por tanto, un mineral de suma importancia, para el buen funcionamiento del hueso y en general, de todas nuestras células. Sin embargo, puede verse alterados sus niveles en situaciones de insuficiencia renal crónica, especialmente en personas que se han sometido a un trasplante de riñón.


Niveles de magnesio en insuficiencia renal crónica


En situaciones de insuficiencia renal crónica avanzada, es raro la presencia de niveles bajos de magnesio (hipomagnesemia), siendo más frecuente la presencia de valores algo más elevados de lo normal, aunque no suele haber problemas de toxicidad. Por ello, no suele ser necesario el aumentar el aporte diario de magnesio, sino lo contrario restringirlo ligeramente (al igual que el de potasio).
Situación distinta es en el caso del trasplante renal. Aquí, es frecuente la presencia de niveles bajos de magnesio, especialmente en los primeros meses del trasplante. Este hecho puede ser debido a distintas causas:
-          el uso de diuréticos (medicamentos que aumentan el volumen de la orina), ya que entre los efectos secundarios que pueden producir estos fármacos se encuentra el descenso en los valores de magnesio
-          el incremento en el volumen de orina que sucede al empezar a funcionar el nuevo riñón trasplantado. Este hecho por sí solo es capaz de producir hipomagnesemia
-     la utilización de algunos medicamentos inmunosupresores (antirrechazo), como la  Ciclosporina, pueden contribuir a la disminución de los valores de magnesio.

Por todo ello, puede ser frecuente la necesidad de dar suplementos de magnesio en estos casos, para mantener unos niveles adecuados. En caso de descenso de los valores muy acusado, puede aparecer debilidad muscular, descenso en los niveles de calcio, y en casos extremos alteraciones en el ritmo del corazón, por lo que es conveniente vigilar este parámetro.

Alimentos ricos en magnesio


En esta situación podría ser de utilidad, además de tomar los suplementos de magnesio que haya pautado el nefrólogo, el consumir alimentos ricos en magnesio, aunque hay que tener en cuenta que debemos hacerlo siguiendo una serie de precauciones básicas, entre las que se encuentran:
-            consultar siempre al nefrólogo antes de empezar una dieta rica en magnesio
-          hay que tener en cuenta que muchos de estos alimentos son ricos en potasio, por lo que deberán evitarse en caso de presentar valores elevados de potasio ( hiperpotasemia)
-          tener en cuenta que la ingesta diaria promedio de magnesio es de unos 360 mgr, se recomienda no sobrepasar los 400 mgr .

Entre los alimentos que más magnesio aportan se encuentran los siguientes:

ALIMENTO

CONTENIDO DE MAGNESIO ( mgr por cada 100gr de producto)
Caracoles
250
Caviar
300
Semillas de calabaza
534
Almendras
275
Anacardos
258
Piñones
234
Nueces
202
Cacahuetes
102
Arroz
143
Acelgas
81
Espinacas
79
Higo chumbo
85
Leche en polvo descremada
110
Leche en polvo entera
85
Gambas
75
Viera
56
Avellanas
163
Pistachos
120
Pan de trigo
86
Judías blancas
63
Alcachofas
60
Queso parmesano
50






jueves, 24 de marzo de 2016

¿Qué son los inmunosupresores y para qué se utilizan en el trasplante renal? (IV)

Dentro del repaso que estamos haciendo a la medicación inmunosupresora que se emplea en el trasplante renal, en esta última entrada hablaremos sobre cómo se combinan habitalmente estos medicamentos y daremos algunos consejos prácticos para tomarlos en distintas situaciones


¿Cuáles son las combinaciones más habituales de inmunosupresores?

En entradas anteriores hemos hablado de los principales medicamentos que se utilizan para el trasplante renal, sus posibles efectos secundarios y su mecanismo de acción. Ahora, mencionaremos de forma breve, cuales son las combinaciones más habituales que suelen emplearse de estos fármacos. De forma general son:
-        -  Tacrolimus y Micofenolato/Ácido micofenólico con o sin corticoides asociados, es la pauta más frecuentemente utilizada, y a día de hoy es la "reina del trasplante"
-         - Ciclosporina, Micofenolato y corticoides ( o sin ellos si se ha suspendido ya), esta pauta es la más habitual entre personas que se trasplantaron antes de mitad de la década de los 90 y cuyo riñón funciona de forma aceptable
-          -Everolimus o Sirolimus asociado a Tacrolimus y corticoides. Esta pauta se emplea cada vez y es útil en aquellas personas que no toleran el Micofenolato por diarreas o que necesitan tener Tacrolimus a dosis algo más bajas, por producirle algunos efectos secundarios a las dosis habituales
-        -  Everolimus o Sirolimus asociado a Micofenolato/Ácido Micofenólico y corticoides. Se utiliza sobre todo en personas que han tenido cáncer debido al efecto protector de Everolimus o Sirolimus. También es útil en aquellos casos de infección por virus, dado el efecto beneficioso que producen estos medicamentos.

Estas son las formas de combinación más habituales, pero hay que tener en cuenta que lo que a una persona puede irle bien, a otra quizá no le beneficie, por lo que hay que tener en cuenta los posibles efectos secundarios y las características de cada uno para establecer un tipo de inmunosupresión. Ademas, la pauta  puede variar a lo largo del tiempo, ya que lo que en un momento dado era beneficioso, en otro puede no serlo tanto, y de ese modo hay que modificar los medicamentos. que damos para evitar el rechazo.



Alimentos que pueden interferir y que hay que evitar con los inmunosupresores

En general, tras el trasplante la dieta se liberaliza mucho y las personas pueden comer de forma más libre que cuando se encontraban en diálisis, donde por los problemas de acumulación de fósforo, potasio, y líquido, muchas veces la dieta se restringe mucho. Sin embargo, hay que tener en cuenta, que algunos alimentos, pueden interferir con la medicación inmunosupresora, alterando las niveles en sangre de estos medicamentos, lo cual podría ser peligroso, ya que se podría producir rechazo ( en caso de niveles bajos) o toxicidad ( si se elevasen mucho). Entre los alimentos desaconsejados se encuentran.
-zumo de pomelo
-kiwi
-zumo de limón
-infusiones con hierbas, aunque en general es seguro tomar manzanilla, menta o romero

Medicamentos

Muchos medicamentos pueden interferir con los inmunosupresores, alterando us niveles en sangre, de tal manera que se podria producir toxicidad o riesgo de rechazo. Por ello, como regla general, siempre se debe consultar a nuestro médico antes de tomar cualquier fármaco, desaconsejándose totalmente, automedicarse.

¿Qué hacer si se vomita el medicamento?

En este caso, si el vómito ha sido justo inmediatamente tras la toma de la medicación, deberemos esperar media hora y volver a tomarnos la dosis que nos corresponde. Por el contrario, si había pasado más de media hora, deberemos tomar la mitad de la medicación. En caso de haber transcurrido más de una hora y media no tomeremos más medicación y en la siguiente dosis tomaremos la dosis que corresponda, no más. Si los vómitos se volvieran a repetir habría que acudir al centro hospitalario más cercano. 


Otros consejos sobre la medicación inmunosupresora

- Es fundamental ser ordenado, no olvidarse ninguna toma (puede ser útil una alarma). Y tener siempre medicación de más
- Apuntar siempre la medicación con la dosis actual, ya que son muy frecuente los cambios de dosis de fármacos inmunosupresión para alcanzar niveles adecuados en sangre
- En caso de equivocación en la toma de una dosis, en la siguiente toma no compensar nunca por exceso o por defecto,se debe ingerir siempre lo que ha prescrito el médico
-A la hora de realizar los análisis  periodicos, no tomar la medicación  hasta que se haya efectuado la extracción de sangre
- En toda consulta médica a la que se acuda, avisar siempre que se está trasplantado, para que lo tengan en cuenta ante cualquier medicación nueva que se quiera añadir al tratamiento.



Algunos enlaces de interés sobre el tema











-           

¿Cómo se combina habitalmente?

¿Qué hacer si se nos olvida tomar la medicacíon?
¿Qué hacer si se vomita?
Alimentos y medicación a evitar
Reglas de oro en la medicación inmunosupresora
Algunos enlaces de interés

sábado, 27 de febrero de 2016

¿Qué son los inmunosupresores y para qué se utilizan en el trasplante renal? (III)


En la anterior entrada de este blog hemos hablado sobre algunos de los inmunosupresores más utilizados en el trasplante renal, como son: Corticoides, Ciclosporina y, sobre todo, Tacrolimus. Hoy, comentaremos algo de otro inmunosupresor muy utilizado, como es Micofenolato de Mofetil/Ácido Micofenólico, otros dos medicamentos de la misma familia, cuyo uso va aumentando en los últimos años, como son Sirolimus y Everolimus y por último, un fármaco, que se empleó mucho al comienzo de los trasplantes, pero cuyo uso es actualmente testimonial: Azatioprina.


Micofenolato de mofetil/Ácido  micofenólico

Este medicamento se desarrolló a mitad de la década de los 90 y, combinado con Tacrolimus, que también surge más o menos por esos años, revolucionó el pronóstico del trasplante, disminuyendo de forma importante la aparición de rechazo. Sin embargo, como todos estos fármacos, no está exento de efectos secundarios y, uno de los más frecuentes era la aparición de diarrea. Tanto es así, que a los pocos años se desarrolló otra forma parecida, llamada Ácido micofenólico, con la misma potencia, pero que producía mucha menos diarrea, y que actualmente es la más utilizada. En España su nombre comercial es Myfortic.
Este medicamento, también puede producir otros efectos secundarios, aunque algo más raros:
-       -   descenso en los niveles de glóbulos rojos, blancos, plaquetas
-          -además de diarrea, a veces puede aparecer molestias de estómago, nauseas,

Muchas veces, los efectos secundarios mejoran al bajar la dosis,  y no es necesario llegar a suspender del todo el medicamento.

Sirolimus y Everolimus

Son dos inmunosupresores muy parecidos entre si, con la misma potencia y efectos secundarios. La diferencia entre ellos es que Sirolimus se toma una vez al dia y Everolimus dos. Ambos no se suelen utilizar como primera opción, y se suele reservar para cuando hay algún problema con alguno de los otros medicamentos o es aconsejable su uso por alguna otra circunstancia:
- si hay intolerancia digestiva por diarreas importantes con Micofenolato y es preciso suspender este medicamento
- si hay daño en el riñón por el empleo de Tacrolimus o Ciclosporina y hay que suspenderlos y cambiar por Sirolimus o Everolimus
- si hay una infección por virus que pueda ser seria, como por ejemplo: herpes, citomegalovirus, varicela-zoster.. ya que estos medicamentos tienen efectos que impiden que los virus proliferen
- en caso que haya un tumor maligno, ya que estos fármacos además de tener efecto anti rechazo, favorecen el que las células malignas no crezcan.
Y, nos `podíamos preguntar, si tienen estos efectos positivos, ¿por qué no se emplean de manera generalizada?. La respuesta es que su poder anti-rechazo es un poquito menor que con los fármacos más utilizados ( Tacrolimus, Micofenolato), y, por tanto, se reservan para situaciones especiales. Son, como el jugador de un equipo de fútbol que está en el banquillo y sólo sale al campo cuando el partido se pone feo, para intentar arreglarlo.
Además, como todos los inmunosupresores, este grupo de fármacos también tienen efectos secundarios:
- aumento de colesterol (muy frecuente)
- si hay pérdida de proteinas por el riñón, ésta podría empeorar
- a veces, puede producir anemia, descenso de glóbulos blancos, plaquetas
- en ocasiones, hinchazón de piernas, y muy raramente inflamación pulmonar o reacciones alérgicas.


Azatioprina

Por último, diremos unas palabras del medicamento Azatioprina, inmunosupresor que se empleaba al principio de comenzar los trasplantes de riñón, pero cuyo uso decayó al surgir la Ciclosporina, que era mucho más potente. Actualmente, ya no se emplea, y tan sólo en alguna persona cuyo trasplante sea anterior a la década de los 80 o muy al principio de ésta, y cuyo funcionamiento sea óptimo, se puede ver su utilización. También, al igual que todos estos medicamentos, presenta bastantes efectos secundarios, siendo el más frecuente la anemia y el descenso en los valores de glóbulos blancos y plaquetas.
    




domingo, 14 de febrero de 2016

¿Qué son los inmunosupresores y para qué se utilizan en el trasplante renal? (II)


Dentro de la pequeña revisión que estamos haciendo en estas entradas a los inmunosupresores que se utilizan para evitar el rechazo en el trasplante renal, en esta ocasión vamos a hablar de algunos de los más usados: Ciclosporina,  Tacrolimus y corticoides. Para una siguiente entrada dejaremos otro grupo de medicamentos más novedosos como son Rapamicina (o Sirolimus) y Everolimus, y  daremos unas pinceladas sobre otro fármaco que se emplea muy poco actualmente en el campo del trasplante renal, como es Azatioprina.


Los corticoides

Fueron  los primeros inmunosupresores que se empezaron a utilizar y actualmente hoy siguen empleándose. En las primeras fases del trasplante se usan dosis muy elevadas y, posteriormente van disminuyéndose para llegar a una dosis de mantenimiento de 5 o de 2,5 mgr al dia tras unos meses. Actualmente, como presentan bastantes efectos secundarios se están suspendiendo en personas que lleven mucho tiempo trasplantadas y su riñón funcione aceptablemente bien.
La otra cara de la moneda, son los efectos secundarios importantes que presentan, aunque hay que tener en cuenta que éstos son más frecuentes cuando se emplean dosis altas de corticoides y durante mucho tiempo. Entre los más frecuentes se encuentran:
-          -elevación de cifras de azúcar y aparición de diabetes
-          -importantes problemas de osteoporosis que conducen a huesos muy frágiles
-         - elevación en la tensión arterial
-          -aparición de acné
-         - aparición de cataratas y/o glaucoma
-         - problemas de estómago (úlceras)
-         - elevación de valores de colesterol
-         - ganancia de peso


Por todo ello, y cómo hemos señalado antes, la tendencia actual es que pasado un tiempo razonable, si todo va bien, se puedan suspender definitivamente este tratamiento.

Ciclosporina

Este medicamento fue muy útil en la década de los 80, dado que al asociarse con los corticoides mejoró muchísimo el pronóstico de las personas que se trasplantaban, ya que el número de rechazos disminuyó de manera muy importante. Sin embargo desde mediados de la década de los 90 su utilización disminuyó al aparecer otros inmunosupresores más potentes. Actualmente se emplea en los pacientes que llevan mucho tiempo trasplantados y al funcionar su riñón bien, no es necesario cambiar a otro fármaco, o en los que presentan problemas con algún otro medicamento y es necesario recurrir a la Ciclosporina.
Al igual que los corticoides, también presenta efectos  secundarios, siendo el más importante de todos el de dañar al riñón cuando los niveles en sangre del medicamento son muy elevados, de ahí que sea necesario siempre medir esos valores, para no pasarnos de dosis. En los primeros momentos del trasplante, los niveles serán más elevados y, posteriormente se irán disminuyendo hasta alcanzar un rango de mantenimiento.
Además puede producir subida en la tensión arterial, crecimiento importante de las encías y aumento del vello, aunque estos dos últimos efectos secundarios suelen ser más raros.
Tacrolimus

Actualmente este inmunosupresor es considerado el rey, ya que es el más potente de todos y el que se pone de inicio en la mayoría de los casos (salvo que haya algún problema de intolerancia), siempre combinado con otros medicamentos. Su aparición en la década de los 90 supuso un gran avance en el pronóstico y duración de los trasplantes renales.
Pero, como todos los medicamentos inmunosupresores también tiene sus efectos secundarios, en los que el más importante es la de dañar el funcionamiento del riñón, cuando sus niveles en sangre son muy elevados, al igual que sucede con  la Ciclosporina, por lo que al igual que aquella debemos medir sus niveles en sangre, que irán también variando a lo largo del tiempo (más elevados al principio, más bajos en la fase de mantenimiento).
Otro efecto secundario relativamente frecuente es la aparición de temblor, que muchas veces es debido a la presencia de niveles elevados del fármaco en sangre, por lo que ante la aparición de manera más o menos brusca de un importante temblor en las manos habrá que pensar que quizá los niveles de Tacrolimus estén elevados y haya que disminuir la dosis (se debería acudir a la consulta del nefrólogo para que valorase la necesidad de realizar unos análisis de manera más o menos rápida).

Este medicamento también puede producir elevación de los niveles de azúcar (al igual que los corticoides) y en casos muchos más raros, alteraciones neurológicas de distinto tipo, que suelen resolverse al suspender y cambiar este fármaco por otro.  

sábado, 30 de enero de 2016

¿Qué son los inmunosupresores y para qué se utilizan en el trasplante renal? (I)


En ésta y en siguientes entradas vamos a hacer un repaso a la medicación que se utiliza en el trasplante renal para evitar un posible rechazo: los inmunosupresores. Hablaremos de para qué sirven, cómo deben tomarse, qué posibles efectos secundarios tienen y cómo se combinan habitualmente estos medicamentos.

El sistema inmune y los inmunosupresores

Uno de los problemas más importantes tras haber recibido un trasplante renal es el de la aparición de un posible rechazo. Esto sucede porque nuestro cuerpo tiene un sistema de vigilancia encargado de reconocer y eliminar todo aquello que le es extraño,  esto es, el sistema inmune. Funciona como un ejército que defiende las fronteras frente a invasores extraños (como pueden ser bacterias, virus, hongos…) los cuales, de no existir el sistema inmune acabarían en poco tiempo con el funcionamiento del cuerpo, produciendo la muerte.
Pero el problema, es que el riñón trasplantado también es extraño al organismo, al ser originario  de otra persona, y por tanto, el cuerpo activa de inmediato sus defensas para destruirlo. Sin ninguna medicación que lo frene,  se produciría un rechazo masivo que conduciría a la pérdida de ese nuevo riñón. Es por ello, que la persona trasplantada debe tomar de por vida unos medicamentos llamados inmunosupresores, que sirven para inactivar al sistema inmune y así evitar un posible rechazo. Es como si para evitar que ese ejército dispare a nuestro espía que va a atravesar la frontera disfrazado de enemigo lo que hacemos es reducir la guardia de fronteras. No podemos quitar a todos porque si no, estaríamos expuestos a cualquier invasión, como sucede en nuestro cuerpo donde si nos pasamos disminuyendo la actividad del sistema inmune, habrá un riesgo altísimo de que entren virus y bacterias provocando una infección muy seria. Por ello, lo fundamental será mantener un equilibrio entre la inmunosupresión que impida un rechazo, pero sin aumentar de manera importante el riesgo de infecciones.

La inmunosupresión va variando a lo largo del tiempo, pero nunca desaparece

Lógicamente, al principio, en los primeros días tras la operación de trasplante renal,  el riesgo de rechazo es altísimo, ya que, como hemos señalado anteriormente,  estamos introduciendo en nuestro cuerpo un órgano totalmente extraño a nosotros. Es por esto, que en este momento la dosis de inmunosupresión es máxima, y conforme va pasando el tiempo se va disminuyendo progresivamente, ya que el organismo va acostumbrándose de manera parcial al nuevo órgano, aunque como el riesgo de rechazo siempre permanece latente, habrá que tomar medicación inmunosupresora de por vida .


Algunos tipos de medicación inmunosupresora

Aunque en futuras entradas hablaremos un poco más en detalle de los tipos de inmunosupresores y sus posibles efectos secundarios, citaremos ahora los más usados y el nombre por el que están comercializados en España.
-    -Prednisona (Dacortin) (sobre este medicamento recomiendo leer un muy buen artículo del blog Crónicas de una enferma crónica)
-         - Ciclosporina ( Sandimmun )
-         - Tacrolimus ( Advagraf, Prograf)
-          -Micofenolato de mofetil/Ácido micofenólico ( Myfortic, Cellcept)
-         - Azatiporina ( Imurel)
-        -  Everolimus ( Certican)
-        -  Sirolimus ( Rapamune)
Para saber más sobre el tema de los inmunosupresores, recomiendo visitar algunas entradas de blogs amigos como el de Esther Garcia Schmah: Crónicas de una enferma crónica y el de Ana Hidalgo: Vivir con insuficiencia renal.


lunes, 7 de diciembre de 2015

Sobre el blog: "Crónicas de una enferma crónica"

Recientemente, y de forma bastante casual he descubierto el blog "Crónicas de una enferma crónica" cuya autora es Esther García Schmah. He de decir que me ha gustado mucho tanto los temas tratados, como la forma de abordarlos. Esther ha tenido una enfermedad renal desde muy pequeña, ha pasado por todas las fases de la misma y actualmente ( desde hace muchos años y seguramente para muchísimos más en un futuro) tiene un trasplante renal que le marcha estupendamente.
Pero, más que las cuestiones técnicas de la enfermedad renal (aunque tambien), lo que realmente me ha cautivado del blog es el aspecto humano  y como desde una gran naturalidad, Esther habla de temas como la maternidad o la comunicación con los hijos sobre aspectos de la enfermedad, por poner un ejemplo. Aquí, se nota su formación como psicóloga y pedagoga y en conjunto, da consejos muy útiles para cualquiera que se acerque a su blog.
.En resumen, me parece, muy adecuada su lectura para cualquier persona o familiar que padezca una enfermedad renal, o en general cualquier patología crónica. Se puede acceder desde este enlace

viernes, 27 de noviembre de 2015

¿ Me puedo quedar embarazada si estoy trasplantada de riñón?



La pregunta que da título a esta entrada a buen seguro se la habrán hecho muchas parejas en las que uno de los dos ha recibido un trasplante renal. Tras las primeras semanas semanas o meses y una vez que el organismo se va recuperando de la intervención que supone recibir un trasplante de riñón, poco a poco se van retomando actividades de la vida diaria que quedaban un poco mas limitada en la fase de dialisis ( actividad laboral, viajes, dieta un poco mas libre..) y para muchas parejas ( y dado que que en dialisis es muy difícil quedarse embarazada y en el caso de los hombres es muy frecuente la presencia de disfunciones) será ahora el momento de intentar tener un hijo. Ahora bien, ¿ es seguro?, ¿ qué problemas se pueden tener?



En el caso de los hombres


Si es el hombre quien ha recibido el trasplante, en teoría no habría problemas, pero la realidad es otra. La toma de inmunosupresores, y de otro tipo de medicamentos para disminuir la tensión arterial, hace que sea en ocasiones frecuente la presencia de problemas de esterilidad o de impotencia, aunque en cualquier caso bastante menos que en el caso de la situación de diálisis. Es decir, se mejora aunque sigue siendo relativamente frecuente la presencia de estos problemas. Por ello, la recomendación seria:

- comenzar pasados unos cuantos meses después del trasplante, y en cualquier caso no desesperarse ni obsesionarse con ello en el caso que se tarde en poder concebir un hijo
- en caso que la espera se prolongue mucho, comentarlo al nefrólogo para que derive al urólogo y realizar un adecuado estudio de fertilidad para detectar si existe algún problema, y en su caso si existe alguna posible solución.


En el caso de las mujeres


En el supuesto que sea la mujer la receptora del trasplante renal, el tema es algo más complejo , ya que en el caso de quedarse embarazada su cuerpo va a experimentar una serie de cambios fisiológicos que pueden alterar el transcurso de la enfermedad renal. Pero, no es imposible, solamente hay que hacerlo en el momento adecuado, pasado un cierto tiempo del trasplante, cuando comprobemos que está funcionado bien y siguiendo siempre unos controles y seguimiento muy riguroso. Como normas generales:

* siempre se podrá intentar a partir de los dos años del trasplante
* la creatinina debe ser estable e inferior a 1,5 mg/dl
* la pérdida de proteinas en orina deberá ser menor de 0,5 gr/ día
* la tensión arterial estará siempre muy controlada
* habrá que comunicarlo al nefrologo para que suspenda aquellos inmunosupresores que podrían dañar al feto ( Everolimus, Sirolimus, Micofenolato) o los cambie por otros. También la medicación para bajar la tensión arterial deberá modificarse, evitando la que pueda dar problemas al feto ( ver este enlace)



* una vez se haya logrado quedar embarazada, los controles de tensión arterial y de análisis serán frecuentes y las visitas igualmente también. Se considera un embarazo de riesgo, que habrá que vigilar mucho
No obstante, teniendo en cuenta todas estas precauciones, se puede tener un hijo estando trasplantada y muchas mujeres lo han hecho, con lo cual el motivo de alegría ha sido doble, primero un riñón y al pico tiempo un hijo, ¡ que mas se puede pedir!



Para ampliar la información sobre este tema recomiendo visitar la entrada sobre Trasplante renal y embarazo del blog Cruces contigo en la enfermedad renal escrito por la Dra. Sofía Zarraga. Asimismo, hay testimonios de mujeres que han logrado ser madres con un trasplante renal funcionante. Puede consultarse aquí.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Diarrea en personas con trasplante renal

Diarrea en personas con trasplante renal

Una de las complicaciones más frecuentes que se puede presenta en el trasplante renal es la aparición de diarrea. En muchas ocasiones, se trata de molestias leves, pero en otros casos,llega a ser un síntoma muy molesto que imposibilita llevar una vida normal. En la siguiente entrada, hablaremos sobre las causas más frecuentes de este síntoma en personas con trasplante renal y qué se puede hacer para evitarlo.


Diarrea por medicamentos

Una de las causas más frecuentes de diarrea es la producida por medicamentos inmunosupresores ( los que impiden la producción de un rechazo) entre los cuales el Micofenolato es el más implicado. Muchas veces, con la disminución de la dosis administrada es suficiente,  pero en otros casos más rebeldes, obliga a suspender el tratamiento y cambiarse por otro tipo de inmunosupresor. 
Desde mitad de la década pasada está comercializado el ácido Micofenólico , que parece producir menos diarreas que el Micofenolato Mofetil  ( el que se utilizaba hasta entonces) y cuya eficacia en evitar un posible rechazo es similar, por lo que se tiende a utiliza cada vez más el primero.
La diarrea producida por estos medicamentos típicamente no se acompaña de fiebre ni de vómitos, aunque en ocasiones puede ser muy intensa y molesta, impidiendo a la persona que la padece llevar una vida normal



Diarrea por virus (citomegalovirus)

Otra causa relativamente frecuente de diarrea en personas trasplantadas es la producida por un virus llamado citomegalovirus. Este virus  no produce muchos síntomas habitualmente, pero en personas con defensas bajas ( como es en las  primeras fases tras el trasplante) puede ser  producir diarreas importante y acompañando a todo ello, empeoramiento en el funcionamiento del riñón. Por ello, es muy importante iniciar el tratamiento pronto para erradicarlo cuanto antes.
En este caso la diarrea se puede acompañar de fiebre, síntomas catarrales, malestar general... El tratamiento es muy efectivo con medicamentos como Valganciclovir, aunque debe mantenerse entre 3 semanas y 2 meses.

Otras causas de diarrea en trasplantados renales

Al igual que en cualquier otra persona, las infecciones por bacterias como Salmonella, Shigella o Campilobacter, pueden producir diarreas importantes, acompañadas frecuentemente de vómitos y fiebre alta. El problema es que en trasplantados renales, al,estar tomando inmunosupresores para evitar un posible rechazo, la defensas están bajas, con lo que pueden tratarse de afectaciones aun mas  serias. De ahí, que se deba iniciar tratamiento antibiótico ante la más mínima duda, y en ocasiones sea preciso ingresar a la persona para administrarle suero y evitar una posible deshidratación. Afortunadamente,la respuesta al tratamiento suele ser casi siempre excelente.


Consejos generales

Como consejo generales para los personas con trasplante renal, citaremos los siguientes:
-    la mejor medida es la prevención. Si tenemos dudas sobre un alimento, ( por ejemplo un yogur caducado) mejor no consumirlo, tampoco beber agua que no sea embotellada, evitar contacto con personas que tengan una gastroenteritis aguda, y ¡ muy importante!: lavarse bien las manos
-    en caso de aparición de diarrea, no dejar de tomar nunca la medicación inmunosupresora, ya que podríamos provocar un rechazo de consecuencias graves para el funcionamiento del riñón
-    acudir al hospital si la diarrea se acompaña de fiebre, nauseas, vómitos intensos, por si  fuese precisó la administración de suero.
-    en caso de una diarrea leve, pero que se prolonga en el tiempo, comentárselo al nefrólogo, en las revisiones en consulta por si fuese debido a tratamiento con Micofenolato y se pudiese corregir disminuyendo la dosis del medicamento
-    y, un último consejo, es mejor pasarse de precavidos y consultar al especialista por una diarrea que nos preocupa, que no, por hacernos los fuertes tengamos  que lamentarnos  por haber estropeado el funcionamiento del riñón.


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