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jueves, 24 de marzo de 2016

¿Qué son los inmunosupresores y para qué se utilizan en el trasplante renal? (IV)

Dentro del repaso que estamos haciendo a la medicación inmunosupresora que se emplea en el trasplante renal, en esta última entrada hablaremos sobre cómo se combinan habitalmente estos medicamentos y daremos algunos consejos prácticos para tomarlos en distintas situaciones


¿Cuáles son las combinaciones más habituales de inmunosupresores?

En entradas anteriores hemos hablado de los principales medicamentos que se utilizan para el trasplante renal, sus posibles efectos secundarios y su mecanismo de acción. Ahora, mencionaremos de forma breve, cuales son las combinaciones más habituales que suelen emplearse de estos fármacos. De forma general son:
-        -  Tacrolimus y Micofenolato/Ácido micofenólico con o sin corticoides asociados, es la pauta más frecuentemente utilizada, y a día de hoy es la "reina del trasplante"
-         - Ciclosporina, Micofenolato y corticoides ( o sin ellos si se ha suspendido ya), esta pauta es la más habitual entre personas que se trasplantaron antes de mitad de la década de los 90 y cuyo riñón funciona de forma aceptable
-          -Everolimus o Sirolimus asociado a Tacrolimus y corticoides. Esta pauta se emplea cada vez y es útil en aquellas personas que no toleran el Micofenolato por diarreas o que necesitan tener Tacrolimus a dosis algo más bajas, por producirle algunos efectos secundarios a las dosis habituales
-        -  Everolimus o Sirolimus asociado a Micofenolato/Ácido Micofenólico y corticoides. Se utiliza sobre todo en personas que han tenido cáncer debido al efecto protector de Everolimus o Sirolimus. También es útil en aquellos casos de infección por virus, dado el efecto beneficioso que producen estos medicamentos.

Estas son las formas de combinación más habituales, pero hay que tener en cuenta que lo que a una persona puede irle bien, a otra quizá no le beneficie, por lo que hay que tener en cuenta los posibles efectos secundarios y las características de cada uno para establecer un tipo de inmunosupresión. Ademas, la pauta  puede variar a lo largo del tiempo, ya que lo que en un momento dado era beneficioso, en otro puede no serlo tanto, y de ese modo hay que modificar los medicamentos. que damos para evitar el rechazo.



Alimentos que pueden interferir y que hay que evitar con los inmunosupresores

En general, tras el trasplante la dieta se liberaliza mucho y las personas pueden comer de forma más libre que cuando se encontraban en diálisis, donde por los problemas de acumulación de fósforo, potasio, y líquido, muchas veces la dieta se restringe mucho. Sin embargo, hay que tener en cuenta, que algunos alimentos, pueden interferir con la medicación inmunosupresora, alterando las niveles en sangre de estos medicamentos, lo cual podría ser peligroso, ya que se podría producir rechazo ( en caso de niveles bajos) o toxicidad ( si se elevasen mucho). Entre los alimentos desaconsejados se encuentran.
-zumo de pomelo
-kiwi
-zumo de limón
-infusiones con hierbas, aunque en general es seguro tomar manzanilla, menta o romero

Medicamentos

Muchos medicamentos pueden interferir con los inmunosupresores, alterando us niveles en sangre, de tal manera que se podria producir toxicidad o riesgo de rechazo. Por ello, como regla general, siempre se debe consultar a nuestro médico antes de tomar cualquier fármaco, desaconsejándose totalmente, automedicarse.

¿Qué hacer si se vomita el medicamento?

En este caso, si el vómito ha sido justo inmediatamente tras la toma de la medicación, deberemos esperar media hora y volver a tomarnos la dosis que nos corresponde. Por el contrario, si había pasado más de media hora, deberemos tomar la mitad de la medicación. En caso de haber transcurrido más de una hora y media no tomeremos más medicación y en la siguiente dosis tomaremos la dosis que corresponda, no más. Si los vómitos se volvieran a repetir habría que acudir al centro hospitalario más cercano. 


Otros consejos sobre la medicación inmunosupresora

- Es fundamental ser ordenado, no olvidarse ninguna toma (puede ser útil una alarma). Y tener siempre medicación de más
- Apuntar siempre la medicación con la dosis actual, ya que son muy frecuente los cambios de dosis de fármacos inmunosupresión para alcanzar niveles adecuados en sangre
- En caso de equivocación en la toma de una dosis, en la siguiente toma no compensar nunca por exceso o por defecto,se debe ingerir siempre lo que ha prescrito el médico
-A la hora de realizar los análisis  periodicos, no tomar la medicación  hasta que se haya efectuado la extracción de sangre
- En toda consulta médica a la que se acuda, avisar siempre que se está trasplantado, para que lo tengan en cuenta ante cualquier medicación nueva que se quiera añadir al tratamiento.



Algunos enlaces de interés sobre el tema











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¿Cómo se combina habitalmente?

¿Qué hacer si se nos olvida tomar la medicacíon?
¿Qué hacer si se vomita?
Alimentos y medicación a evitar
Reglas de oro en la medicación inmunosupresora
Algunos enlaces de interés

sábado, 27 de febrero de 2016

¿Qué son los inmunosupresores y para qué se utilizan en el trasplante renal? (III)


En la anterior entrada de este blog hemos hablado sobre algunos de los inmunosupresores más utilizados en el trasplante renal, como son: Corticoides, Ciclosporina y, sobre todo, Tacrolimus. Hoy, comentaremos algo de otro inmunosupresor muy utilizado, como es Micofenolato de Mofetil/Ácido Micofenólico, otros dos medicamentos de la misma familia, cuyo uso va aumentando en los últimos años, como son Sirolimus y Everolimus y por último, un fármaco, que se empleó mucho al comienzo de los trasplantes, pero cuyo uso es actualmente testimonial: Azatioprina.


Micofenolato de mofetil/Ácido  micofenólico

Este medicamento se desarrolló a mitad de la década de los 90 y, combinado con Tacrolimus, que también surge más o menos por esos años, revolucionó el pronóstico del trasplante, disminuyendo de forma importante la aparición de rechazo. Sin embargo, como todos estos fármacos, no está exento de efectos secundarios y, uno de los más frecuentes era la aparición de diarrea. Tanto es así, que a los pocos años se desarrolló otra forma parecida, llamada Ácido micofenólico, con la misma potencia, pero que producía mucha menos diarrea, y que actualmente es la más utilizada. En España su nombre comercial es Myfortic.
Este medicamento, también puede producir otros efectos secundarios, aunque algo más raros:
-       -   descenso en los niveles de glóbulos rojos, blancos, plaquetas
-          -además de diarrea, a veces puede aparecer molestias de estómago, nauseas,

Muchas veces, los efectos secundarios mejoran al bajar la dosis,  y no es necesario llegar a suspender del todo el medicamento.

Sirolimus y Everolimus

Son dos inmunosupresores muy parecidos entre si, con la misma potencia y efectos secundarios. La diferencia entre ellos es que Sirolimus se toma una vez al dia y Everolimus dos. Ambos no se suelen utilizar como primera opción, y se suele reservar para cuando hay algún problema con alguno de los otros medicamentos o es aconsejable su uso por alguna otra circunstancia:
- si hay intolerancia digestiva por diarreas importantes con Micofenolato y es preciso suspender este medicamento
- si hay daño en el riñón por el empleo de Tacrolimus o Ciclosporina y hay que suspenderlos y cambiar por Sirolimus o Everolimus
- si hay una infección por virus que pueda ser seria, como por ejemplo: herpes, citomegalovirus, varicela-zoster.. ya que estos medicamentos tienen efectos que impiden que los virus proliferen
- en caso que haya un tumor maligno, ya que estos fármacos además de tener efecto anti rechazo, favorecen el que las células malignas no crezcan.
Y, nos `podíamos preguntar, si tienen estos efectos positivos, ¿por qué no se emplean de manera generalizada?. La respuesta es que su poder anti-rechazo es un poquito menor que con los fármacos más utilizados ( Tacrolimus, Micofenolato), y, por tanto, se reservan para situaciones especiales. Son, como el jugador de un equipo de fútbol que está en el banquillo y sólo sale al campo cuando el partido se pone feo, para intentar arreglarlo.
Además, como todos los inmunosupresores, este grupo de fármacos también tienen efectos secundarios:
- aumento de colesterol (muy frecuente)
- si hay pérdida de proteinas por el riñón, ésta podría empeorar
- a veces, puede producir anemia, descenso de glóbulos blancos, plaquetas
- en ocasiones, hinchazón de piernas, y muy raramente inflamación pulmonar o reacciones alérgicas.


Azatioprina

Por último, diremos unas palabras del medicamento Azatioprina, inmunosupresor que se empleaba al principio de comenzar los trasplantes de riñón, pero cuyo uso decayó al surgir la Ciclosporina, que era mucho más potente. Actualmente, ya no se emplea, y tan sólo en alguna persona cuyo trasplante sea anterior a la década de los 80 o muy al principio de ésta, y cuyo funcionamiento sea óptimo, se puede ver su utilización. También, al igual que todos estos medicamentos, presenta bastantes efectos secundarios, siendo el más frecuente la anemia y el descenso en los valores de glóbulos blancos y plaquetas.
    




domingo, 14 de febrero de 2016

¿Qué son los inmunosupresores y para qué se utilizan en el trasplante renal? (II)


Dentro de la pequeña revisión que estamos haciendo en estas entradas a los inmunosupresores que se utilizan para evitar el rechazo en el trasplante renal, en esta ocasión vamos a hablar de algunos de los más usados: Ciclosporina,  Tacrolimus y corticoides. Para una siguiente entrada dejaremos otro grupo de medicamentos más novedosos como son Rapamicina (o Sirolimus) y Everolimus, y  daremos unas pinceladas sobre otro fármaco que se emplea muy poco actualmente en el campo del trasplante renal, como es Azatioprina.


Los corticoides

Fueron  los primeros inmunosupresores que se empezaron a utilizar y actualmente hoy siguen empleándose. En las primeras fases del trasplante se usan dosis muy elevadas y, posteriormente van disminuyéndose para llegar a una dosis de mantenimiento de 5 o de 2,5 mgr al dia tras unos meses. Actualmente, como presentan bastantes efectos secundarios se están suspendiendo en personas que lleven mucho tiempo trasplantadas y su riñón funcione aceptablemente bien.
La otra cara de la moneda, son los efectos secundarios importantes que presentan, aunque hay que tener en cuenta que éstos son más frecuentes cuando se emplean dosis altas de corticoides y durante mucho tiempo. Entre los más frecuentes se encuentran:
-          -elevación de cifras de azúcar y aparición de diabetes
-          -importantes problemas de osteoporosis que conducen a huesos muy frágiles
-         - elevación en la tensión arterial
-          -aparición de acné
-         - aparición de cataratas y/o glaucoma
-         - problemas de estómago (úlceras)
-         - elevación de valores de colesterol
-         - ganancia de peso


Por todo ello, y cómo hemos señalado antes, la tendencia actual es que pasado un tiempo razonable, si todo va bien, se puedan suspender definitivamente este tratamiento.

Ciclosporina

Este medicamento fue muy útil en la década de los 80, dado que al asociarse con los corticoides mejoró muchísimo el pronóstico de las personas que se trasplantaban, ya que el número de rechazos disminuyó de manera muy importante. Sin embargo desde mediados de la década de los 90 su utilización disminuyó al aparecer otros inmunosupresores más potentes. Actualmente se emplea en los pacientes que llevan mucho tiempo trasplantados y al funcionar su riñón bien, no es necesario cambiar a otro fármaco, o en los que presentan problemas con algún otro medicamento y es necesario recurrir a la Ciclosporina.
Al igual que los corticoides, también presenta efectos  secundarios, siendo el más importante de todos el de dañar al riñón cuando los niveles en sangre del medicamento son muy elevados, de ahí que sea necesario siempre medir esos valores, para no pasarnos de dosis. En los primeros momentos del trasplante, los niveles serán más elevados y, posteriormente se irán disminuyendo hasta alcanzar un rango de mantenimiento.
Además puede producir subida en la tensión arterial, crecimiento importante de las encías y aumento del vello, aunque estos dos últimos efectos secundarios suelen ser más raros.
Tacrolimus

Actualmente este inmunosupresor es considerado el rey, ya que es el más potente de todos y el que se pone de inicio en la mayoría de los casos (salvo que haya algún problema de intolerancia), siempre combinado con otros medicamentos. Su aparición en la década de los 90 supuso un gran avance en el pronóstico y duración de los trasplantes renales.
Pero, como todos los medicamentos inmunosupresores también tiene sus efectos secundarios, en los que el más importante es la de dañar el funcionamiento del riñón, cuando sus niveles en sangre son muy elevados, al igual que sucede con  la Ciclosporina, por lo que al igual que aquella debemos medir sus niveles en sangre, que irán también variando a lo largo del tiempo (más elevados al principio, más bajos en la fase de mantenimiento).
Otro efecto secundario relativamente frecuente es la aparición de temblor, que muchas veces es debido a la presencia de niveles elevados del fármaco en sangre, por lo que ante la aparición de manera más o menos brusca de un importante temblor en las manos habrá que pensar que quizá los niveles de Tacrolimus estén elevados y haya que disminuir la dosis (se debería acudir a la consulta del nefrólogo para que valorase la necesidad de realizar unos análisis de manera más o menos rápida).

Este medicamento también puede producir elevación de los niveles de azúcar (al igual que los corticoides) y en casos muchos más raros, alteraciones neurológicas de distinto tipo, que suelen resolverse al suspender y cambiar este fármaco por otro.  

sábado, 30 de enero de 2016

¿Qué son los inmunosupresores y para qué se utilizan en el trasplante renal? (I)


En ésta y en siguientes entradas vamos a hacer un repaso a la medicación que se utiliza en el trasplante renal para evitar un posible rechazo: los inmunosupresores. Hablaremos de para qué sirven, cómo deben tomarse, qué posibles efectos secundarios tienen y cómo se combinan habitualmente estos medicamentos.

El sistema inmune y los inmunosupresores

Uno de los problemas más importantes tras haber recibido un trasplante renal es el de la aparición de un posible rechazo. Esto sucede porque nuestro cuerpo tiene un sistema de vigilancia encargado de reconocer y eliminar todo aquello que le es extraño,  esto es, el sistema inmune. Funciona como un ejército que defiende las fronteras frente a invasores extraños (como pueden ser bacterias, virus, hongos…) los cuales, de no existir el sistema inmune acabarían en poco tiempo con el funcionamiento del cuerpo, produciendo la muerte.
Pero el problema, es que el riñón trasplantado también es extraño al organismo, al ser originario  de otra persona, y por tanto, el cuerpo activa de inmediato sus defensas para destruirlo. Sin ninguna medicación que lo frene,  se produciría un rechazo masivo que conduciría a la pérdida de ese nuevo riñón. Es por ello, que la persona trasplantada debe tomar de por vida unos medicamentos llamados inmunosupresores, que sirven para inactivar al sistema inmune y así evitar un posible rechazo. Es como si para evitar que ese ejército dispare a nuestro espía que va a atravesar la frontera disfrazado de enemigo lo que hacemos es reducir la guardia de fronteras. No podemos quitar a todos porque si no, estaríamos expuestos a cualquier invasión, como sucede en nuestro cuerpo donde si nos pasamos disminuyendo la actividad del sistema inmune, habrá un riesgo altísimo de que entren virus y bacterias provocando una infección muy seria. Por ello, lo fundamental será mantener un equilibrio entre la inmunosupresión que impida un rechazo, pero sin aumentar de manera importante el riesgo de infecciones.

La inmunosupresión va variando a lo largo del tiempo, pero nunca desaparece

Lógicamente, al principio, en los primeros días tras la operación de trasplante renal,  el riesgo de rechazo es altísimo, ya que, como hemos señalado anteriormente,  estamos introduciendo en nuestro cuerpo un órgano totalmente extraño a nosotros. Es por esto, que en este momento la dosis de inmunosupresión es máxima, y conforme va pasando el tiempo se va disminuyendo progresivamente, ya que el organismo va acostumbrándose de manera parcial al nuevo órgano, aunque como el riesgo de rechazo siempre permanece latente, habrá que tomar medicación inmunosupresora de por vida .


Algunos tipos de medicación inmunosupresora

Aunque en futuras entradas hablaremos un poco más en detalle de los tipos de inmunosupresores y sus posibles efectos secundarios, citaremos ahora los más usados y el nombre por el que están comercializados en España.
-    -Prednisona (Dacortin) (sobre este medicamento recomiendo leer un muy buen artículo del blog Crónicas de una enferma crónica)
-         - Ciclosporina ( Sandimmun )
-         - Tacrolimus ( Advagraf, Prograf)
-          -Micofenolato de mofetil/Ácido micofenólico ( Myfortic, Cellcept)
-         - Azatiporina ( Imurel)
-        -  Everolimus ( Certican)
-        -  Sirolimus ( Rapamune)
Para saber más sobre el tema de los inmunosupresores, recomiendo visitar algunas entradas de blogs amigos como el de Esther Garcia Schmah: Crónicas de una enferma crónica y el de Ana Hidalgo: Vivir con insuficiencia renal.


domingo, 6 de septiembre de 2015

Diarrea en personas con trasplante renal

Diarrea en personas con trasplante renal

Una de las complicaciones más frecuentes que se puede presenta en el trasplante renal es la aparición de diarrea. En muchas ocasiones, se trata de molestias leves, pero en otros casos,llega a ser un síntoma muy molesto que imposibilita llevar una vida normal. En la siguiente entrada, hablaremos sobre las causas más frecuentes de este síntoma en personas con trasplante renal y qué se puede hacer para evitarlo.


Diarrea por medicamentos

Una de las causas más frecuentes de diarrea es la producida por medicamentos inmunosupresores ( los que impiden la producción de un rechazo) entre los cuales el Micofenolato es el más implicado. Muchas veces, con la disminución de la dosis administrada es suficiente,  pero en otros casos más rebeldes, obliga a suspender el tratamiento y cambiarse por otro tipo de inmunosupresor. 
Desde mitad de la década pasada está comercializado el ácido Micofenólico , que parece producir menos diarreas que el Micofenolato Mofetil  ( el que se utilizaba hasta entonces) y cuya eficacia en evitar un posible rechazo es similar, por lo que se tiende a utiliza cada vez más el primero.
La diarrea producida por estos medicamentos típicamente no se acompaña de fiebre ni de vómitos, aunque en ocasiones puede ser muy intensa y molesta, impidiendo a la persona que la padece llevar una vida normal



Diarrea por virus (citomegalovirus)

Otra causa relativamente frecuente de diarrea en personas trasplantadas es la producida por un virus llamado citomegalovirus. Este virus  no produce muchos síntomas habitualmente, pero en personas con defensas bajas ( como es en las  primeras fases tras el trasplante) puede ser  producir diarreas importante y acompañando a todo ello, empeoramiento en el funcionamiento del riñón. Por ello, es muy importante iniciar el tratamiento pronto para erradicarlo cuanto antes.
En este caso la diarrea se puede acompañar de fiebre, síntomas catarrales, malestar general... El tratamiento es muy efectivo con medicamentos como Valganciclovir, aunque debe mantenerse entre 3 semanas y 2 meses.

Otras causas de diarrea en trasplantados renales

Al igual que en cualquier otra persona, las infecciones por bacterias como Salmonella, Shigella o Campilobacter, pueden producir diarreas importantes, acompañadas frecuentemente de vómitos y fiebre alta. El problema es que en trasplantados renales, al,estar tomando inmunosupresores para evitar un posible rechazo, la defensas están bajas, con lo que pueden tratarse de afectaciones aun mas  serias. De ahí, que se deba iniciar tratamiento antibiótico ante la más mínima duda, y en ocasiones sea preciso ingresar a la persona para administrarle suero y evitar una posible deshidratación. Afortunadamente,la respuesta al tratamiento suele ser casi siempre excelente.


Consejos generales

Como consejo generales para los personas con trasplante renal, citaremos los siguientes:
-    la mejor medida es la prevención. Si tenemos dudas sobre un alimento, ( por ejemplo un yogur caducado) mejor no consumirlo, tampoco beber agua que no sea embotellada, evitar contacto con personas que tengan una gastroenteritis aguda, y ¡ muy importante!: lavarse bien las manos
-    en caso de aparición de diarrea, no dejar de tomar nunca la medicación inmunosupresora, ya que podríamos provocar un rechazo de consecuencias graves para el funcionamiento del riñón
-    acudir al hospital si la diarrea se acompaña de fiebre, nauseas, vómitos intensos, por si  fuese precisó la administración de suero.
-    en caso de una diarrea leve, pero que se prolonga en el tiempo, comentárselo al nefrólogo, en las revisiones en consulta por si fuese debido a tratamiento con Micofenolato y se pudiese corregir disminuyendo la dosis del medicamento
-    y, un último consejo, es mejor pasarse de precavidos y consultar al especialista por una diarrea que nos preocupa, que no, por hacernos los fuertes tengamos  que lamentarnos  por haber estropeado el funcionamiento del riñón.


viernes, 20 de marzo de 2015

Antiinflamatorios e insuficiencia renal crónica: una combinación muy poco adecuada



En una entrada anterior hemos hablado sobre los efectos negativos que puede producir la toma de antiinflamatorios no esteroideos (AINE) en personas con hipertensión arterial. En esta ocasión nos centraremos en las consecuencias que puede acarrear su consumo en situaciones de insuficiencia renal crónica



Los efectos de los antiinflamatorios sobre el riñón

Como señalábamos en la entrada anterior, los AINE inhiben la producción de algunas sustancias que intervienen en el mecanismo del dolor, como las Prostaglandinas. Ello indudablemente desencadenará un efecto beneficioso, como es el de reducir la sensación de dolor que experimentamos. Pero, dichas sustancias, las Prostaglandinas, también intervienen en mantener un adecuado flujo de sangre a través del riñón, y si se disminuye su efecto, se va a ver alterado el complejo sistema de presiones que permite el buen funcionamiento del riñón, y por tanto la producción de orina. La consecuencia final de ello, va a ser una alteración en el funcionamiento de este órgano, y en algunos casos se desencadenará una insuficiencia renal.
Por resumir mucho, de forma muy simplista, el efecto es como si secáramos el riñón, al no llegar sangre suficiente, al igual que sucede si no regamos una planta.



¿En todos los casos que se tomen antiinflamatorios se va a desencadenar insuficiencia renal?

Afortunadamente, la respuesta a esta pregunta es NO, sino lógicamente estos medicamentos no estarían aprobados para su uso. Volviendo a la comparación con las plantas, en la ciudad de Madrid algunos años no cae una gota de agua desde junio a septiembre y sin embargo las encinas del Monte del Pardo aguantan año tras año el paso del verano. Ahora bien, si probamos a trasplantar cualquier árbol en el mes de junio y no regarlo hasta septiembre, con toda seguridad se secará.
Algo parecido sucede en el riñón. Si su funcionamiento es correcto, no debería pasar nada por tomar antiinflamatorios, ya que otros mecanismos compensadores se encargarán de mantener el flujo de sangre a través de este órgano. Si el lector de este blog no tiene ningún grado de insuficiencia renal y toma habitualmente Ibuprofeno para el dolor de cabeza, le diría que no se preocupase, que puede seguir haciéndolo sin problemas.
Distinto es el caso, si ya hay una insuficiencia renal previa. En este caso, si a un riñón tocado  le disminuimos aún más el flujo de sangre, los efectos inevitablemente serán empeorar la insuficiencia renal que ya existía. Generalmente, al cesar la toma del medicamento, tras unos días se vuelve a recuperar el funcionamiento previo, pero en casos de tomas muy prolongadas el daño puede llegar a ser irreversible.




¿Se pueden tomar antiinflamatorios en trasplante renal?

Ya hemos visto que en situaciones de insuficiencia renal se desaconseja la toma de antiinflamatorios, pero, ¿y en personas que han recibido un trasplante renal y les funciona bien?
En estos casos, en principio tampoco es muy aconsejable su consumo, salvo en casos de extrema  necesidad, por varias razones:
-   es muy raro que el funcionamiento renal llegue a ser el de antes de comenzar el proceso de la enfermedad renal, quedando una insuficiencia renal mínima, que no impide llevar una vida totalmente normal, pero que nos obliga a tener mucho cuidado con la toma de cualquier medicamento que pueda dañarlo (por ejemplo, personas cuya creatinina oscile en torno a 1,3- 1,5 gr/ dl)
-    al trasplantar se pone un único riñón, no dos, por lo que por mucho que intente suplir la función de dos riñones sanos, en ocasiones no llega a hacerlo y el nuevo órgano está efectuando un trabajo extra, es decir actúa como el motor de un coche de carreras, y para evitar que se dañe hay que abstenerse de tomar cualquier medicamento que pueda deteriorarlo.



-   en muchos casos las personas trasplantadas toman bastantes medicamentos, además de los fármacos inmunosupresores (los que se encargan de evitar el rechazo). El introducir un nuevo medicamento (los antiinflamatorios) puede alterar esta equilibrio inestable  y en última instancia aumentar o disminuir los niveles en sangre de los inmunosupresores, produciendo  más efectos secundarios o un mayor riesgo de rechazo.

Por todas esas razones se desaconseja el uso de medicamentos antiinflamatorios en personas trasplantadas con buen funcionamiento renal. Por supuesto, si el trasplante funciona regular y hay un mayor grado de insuficiencia renal, la prohibición de tomar antiinflamatorios es absoluta.



Antiinflamatorios en  diálisis

En el caso de las personas con diálisis peritoneal es frecuente que se mantenga un cierto grado de funcionamiento renal, insuficiente para eliminar las toxinas que se acumulan en nuestro organismo por la insuficiencia renal (de ahí la necesidad de diálisis)  pero que en algunos casos es bastante relevante. Es decir, el riñón es un complemento de la diálisis peritoneal. Pues bien, la toma de antiinflamatorios puede contribuir a eliminar ese pequeño funcionamiento renal, y en consecuencia aumentar la necesidad de más diálisis peritoneal (por ejemplo, incrementando el tiempo de tratamiento por la noche si se usa cicladora, el número de intercambios por el día, o en casos insuficientes obligando a pasar a hemodiálisis). Por todo ello, desaconsejamos el uso de antiinflamatorios en diálisis peritoneal.


En cuanto a la hemodiálisis, si la persona no orinase nada, teóricamente se podrían utilizar estos medicamentos, ya que al no haber nada de funcionamiento renal, no podría estropearse ya nada. El problema es otro efecto frecuente de estos medicamentos: el sangrado digestivo, ya que las personas en diálisis, tienen un mayor riesgo de hemorragia, debido a la propia insuficiencia renal y al  tratamiento con heparina que se precisa para evitar la coagulación de la sangre durante las sesiones de hemodiálisis. Por ello, se recomienda dar estos medicamentos con mucha precaución en las personas en diálisis que no orinen nada, usándolos sólo en casos estrictamente necesarios, durante poco tiempo, y acompañados siempre de un protector de estómago para evitar la posibilidad de una hemorragia digestiva



Conclusiones

Como resumen de todo lo anterior diremos que se desaconseja el uso de antiinflamatorios en cualquier persona con insuficiencia renal, por leve que esta sea. Únicamente tendrían alguna posibilidad de uso en las personas en diálisis que no orinasen nada, pero siempre en periodos de tiempo muy cortos para evitar la posibilidad de un sangrado digestivo.








  

domingo, 8 de febrero de 2015

¿Pueden contribuir los medicamentos antiinflamatorios a elevar la tensión arterial?


Uno de los tipos de  medicamentos más consumidos es el de los antiinflamatorios no esteroideos,  también conocidos por sus siglas: AINE. Son un grupo de fármacos empleados para aliviar muchos tipos de  dolor,como por ejemplo: el provocado por la menstruación, o por un lumbago, una ciática o simplemente un dolor de cabeza. 


Entre los nombres más conocidos de este grupo de medicamentos, se encuentran: Diclofenaco, Ibuprofeno, Aceclofenaco, Naproxeno, Ketorolaco, Meloxicam, Dexketoprofeno, Celecoxib, Etoricoxib....
Se consideran en general seguros, pero pueden tener algunos efectos secundarios importantes, como son: la posibilidad de aparición de molestias de estómago y, en algunos casos úlceras, y la afectación sobre los riñones, así como la elevación de la tensión arterial. En una próxima entrada hablaremos sobre los efectos que pueden tener los antiinflamatorios sobre el funcionamiento renal, pero en en esta ocasión nos centraremos en sus efectos sobre la tensión arterial. 



¿Por qué pueden elevar la tensión arterial estos medicamentos?

Los antiinflamatorios son muy eficaces en el tratamiento de cualquier tipo de dolor. Ello se debe a que actúan impidiendo la liberación de algunas sustancias que intervienen en este proceso, como son las Prostaglandinas y la Ciclooxigenasa. Además, se suma un efecto propiamente antiinflamatorio, con lo que ante, por ejemplo una articulación inflamada, su efecto es de doble beneficio, al bajar la hinchazón y calmar el dolor.



Sin embargo, como siempre sucede en el organismo, toda acción que provoquemos va a tener una consecuencia, y al impedir la producción de esas sustancias que intervienen en el dolor y la inflamación, estamos provocando que los vasos sanguíneos no puedan relajarse adecuadamente, y por tanto, al haber una mayor tensión en la pared de la arterias, le tensión arterial va a subir de manera importante. Además, al verse afectado el riñón, ya que las arterias que lo surten de sangre están parcialmente cerradas, la tensión arterial va a subir aún más, con lo cual el efecto final es que la toma de antiinflamatorios puede provocar elevación de tensión arterial, lógicamente más importante en personas que ya previamente la tenían elevada, y que por tanto la capacidad de las arterias para dilatarse adecuadamente es menor.


¿Hay algún antiinflamatorio que suba la tensión arterial más que otro?

Aunque no está totalmente confirmado, ya que algunos estudios ofrecen resultados discordantes con respecto a otros, podemos señalar unas pautas, donde los de mayor riesgo para la elevación de tensión arterial serían: Etoricixib, Indometacina, Diclofenaco, Rofecoxib, y los más seguros: Naproxeno e Ibuprofeno, aunque aún en estos casos el riesgo de elevación de la tensión arterial estaría presente.

Consejos si se padece hipertensión arterial y se toman antiinflamatorios

Como consejos finales, para las personas con hipertensión arterial y deban tomar antiinflamatorios por cualquier causa:

-    evitar en la medida de lo posible, la toma de antiinflamatorios. Si, por ejemplo, se toman por un dolor, que puede ser calmado pon Paracetamol o Metamizol, será mejor optar por este grupo de medicamentos y evitar los antiinflamatorios
-    en caso de ser imprescindible su toma, hacerlo a la menor dosis y durante el menor tiempo posible. La elevación de tensión arterial es directamente proporcional a la dosis y el tiempo que se tomen estos medicamentos
-    intentar elegir algún antinflamatorio, como Naproxeno o Ibuprofeno, que parecen elevar menos la presión arterial


-    si se están tomando antiinflamatorios junto con algún medicamento antihipertensivo, hacer un seguimiento muy estrecho de los valores de tensión arterial, ya que es bastante probable que se produzca una elevación en dichas cifras que obligue a un incremento en la dosis de hipotensores de manera temporal.  

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