domingo, 28 de mayo de 2017

¿Por qué sube el colesterol tras un trasplante renal?


Una de las complicaciones más frecuentes que pueden presentar las personas que se someten a un trasplante renal es la presencia de niveles elevados de colesterol y triglicéridos en sangre. En esta entrada hablaremos un poco sobre las causas que pueden provocarlo, las consecuencias que pueden derivarse de ello y qué podemos hacer para normalizar los niveles de lípidos (grasas) en sangre.


Causas que pueden provocar el aumento de colesterol y triglicéridos

Como hemos comentado en anteriores entradas de este blog, en el trasplante renal es necesario tomar unos medicamentos llamados inmunosupresores, que se encargan de evitar un rechazo, y que por tanto, nuestro cuerpo destruya el nuevo riñón, que reconoce como extraño. Sin embargo, estos fármacos, tienen desgraciadamente muchos efectos secundarios, y entre ellos uno de los más frecuentes es la subida en los niveles de colesterol y triglicéridos. Así:
-          La prednisona, puede incrementar los lípidos de manera importante. En las primeras semanas del trasplante las dosis son muy elevadas y lentamente se van bajando hasta poder suspenderse en algunos casos
-          Tacrolimus y Ciclosporina podrían tener un ligero efecto en aumentar estos valores:
-          Pero, sin ninguna duda son Rapamicina (Sirolimus) y Everolimus los medicamentos que más potencia tienen en aumentar los lípidos en sangre, de tal modo, que en algunas ocasiones es preciso suspender este tratamiento y modificarlo por otro, cuando los valores se disparan y no se pueden controlar con la medicación habitual.


Otro factor que influye en el aumento de grasas es la tendencia que se observa en el periodo justo inmediato al trasplante de ganar peso. En esto, de nuevo influyen muchos factores, como son  la medicación (sobre todo la prednisona), el reposo tras la operación, la sensación de encontrarse con una dieta más libre que en diálisis y el poder comer de todo… En cualquier caso, la ganancia de peso, entre otros muchos efectos negativos provoca un aumento proporcional en  los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre.

Por último, hay que tener en cuenta que las personas trasplantadas frecuentemente toman gran cantidad de medicamentos distintos de los inmunosupresores, entre los que están: fármacos para disminuir la tensión arterial, para el corazón, diuréticos (para aumentar el volumen de la orina), que contribuyen a elevar la grasa de nuestro organismo. Así pues, parece que no hay una única causa, sino la suma de muchas.

Consecuencias posibles de la elevación de niveles de colesterol y triglicéridos

En las personas trasplantadas una de las principales causas de muerte son las enfermedades cardiovasculares (infartos de miocardio, anginas de pecho, infartos cerebrales…). Pues bien, los valores elevados de colesterol y triglicéridos  pueden provocar la aparición de estas enfermedades, junto con otros muchos factores, entre  los que se encuentran: el tabaco, la tensión arterial elevada, la diabetes, obesidad, sedentarismo. Por tanto, si controlamos el colesterol estaremos ayudando a reducir el riesgo de sufrir en un futuro una enfermedad cardiovascular.

Como podemos reducir el colesterol y los triglicéridos

Una vez comentadas las consecuencias negativas de los valores elevados de colesterol y triglicéridos, veremos qué podemos hacer para reducirlos:
-          Lo primero será comenzar con dieta. Si tenemos alguna restricción de potasio o de azúcar, deberemos amoldarnos a dichas recomendaciones, pero como regla general se deberá potenciar el consumo de frutas y verduras (vigilando si hay restricción de potasio), disminuir el consumo de grasas en especial saturadas (bollería, productos industriales, precocinados, dulces..) y reforzar el consumo de fibras. Se debe usar aceite de oliva para cocinar, en lugar de aceite de girasol o mantequilla.

-      En paralelo a la dieta, debe ir el aumento de actividad física (teniendo en cuenta que en el periodo inmediato al trasplante no se debe hacer ninguna actividad física) y que a las pocas semanas si la herida evoluciona bien, se podrá iniciar progresivamente  alguna actividad suave. Es preferible siempre una actividad aeróbica como andar, correr, montar en bicicleta, nadar, o ejercicios más relajados como yoga o tai-chi. La clave es la regularidad, no sirve de nada hacerse 30 km en bici si hasta el mes siguiente no se vuelve a coger la bicicleta, será mucho mejor andar todos los días una hora.


-          Si con las anteriores medidas no se controla el colesterol y/o los triglicéridos es el momento de añadir medicamentos. Los más utilizados son las estatinas (Atorvastatina, Simvastatina; Fluvastatina, Pitavastatina, Rosuvastatina...). Son medicamentos seguros, pero en ocasiones cuando se emplean a dosis elevadas pueden producir dolores en los músculos (sobre todo en las piernas), que obligan a suspenderlos. En caso que no se pueda dar ese tratamiento o haya que asociar otro medicamento a las estatinas, se podría utilizar Ezetimibe, pero su potencia es un poco más baja.
En cualquier caso, aunque tengamos un tratamiento con medicamentos para normalizar las grasas, siempre debemos hacer además dieta y ejercicio físico y no pensar que al tomar una pastilla ya no tenemos que hacer nada, ya que si no el tratamiento no será efectivo. 















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miércoles, 26 de abril de 2017

El aporte de magnesio en trasplantados renales

El magnesio es un mineral presente en el organismo, que abunda dentro de los huesos ( donde se encuentran más de la mitad de las reservas del organismo) y en el interior de nuestras células, donde realiza diferentes funciones metabólicas. Tan sólo el 1% se encuentra fuera de estos compartimentos, siendo éstos los niveles que se miden cuando se efectúan unos analísis para ver los valores de magnesio.
Es, por tanto, un mineral de suma importancia, para el buen funcionamiento del hueso y en general, de todas nuestras células. Sin embargo, puede verse alterados sus niveles en situaciones de insuficiencia renal crónica, especialmente en personas que se han sometido a un trasplante de riñón.


Niveles de magnesio en insuficiencia renal crónica


En situaciones de insuficiencia renal crónica avanzada, es raro la presencia de niveles bajos de magnesio (hipomagnesemia), siendo más frecuente la presencia de valores algo más elevados de lo normal, aunque no suele haber problemas de toxicidad. Por ello, no suele ser necesario el aumentar el aporte diario de magnesio, sino lo contrario restringirlo ligeramente (al igual que el de potasio).
Situación distinta es en el caso del trasplante renal. Aquí, es frecuente la presencia de niveles bajos de magnesio, especialmente en los primeros meses del trasplante. Este hecho puede ser debido a distintas causas:
-          el uso de diuréticos (medicamentos que aumentan el volumen de la orina), ya que entre los efectos secundarios que pueden producir estos fármacos se encuentra el descenso en los valores de magnesio
-          el incremento en el volumen de orina que sucede al empezar a funcionar el nuevo riñón trasplantado. Este hecho por sí solo es capaz de producir hipomagnesemia
-     la utilización de algunos medicamentos inmunosupresores (antirrechazo), como la  Ciclosporina, pueden contribuir a la disminución de los valores de magnesio.

Por todo ello, puede ser frecuente la necesidad de dar suplementos de magnesio en estos casos, para mantener unos niveles adecuados. En caso de descenso de los valores muy acusado, puede aparecer debilidad muscular, descenso en los niveles de calcio, y en casos extremos alteraciones en el ritmo del corazón, por lo que es conveniente vigilar este parámetro.

Alimentos ricos en magnesio


En esta situación podría ser de utilidad, además de tomar los suplementos de magnesio que haya pautado el nefrólogo, el consumir alimentos ricos en magnesio, aunque hay que tener en cuenta que debemos hacerlo siguiendo una serie de precauciones básicas, entre las que se encuentran:
-            consultar siempre al nefrólogo antes de empezar una dieta rica en magnesio
-          hay que tener en cuenta que muchos de estos alimentos son ricos en potasio, por lo que deberán evitarse en caso de presentar valores elevados de potasio ( hiperpotasemia)
-          tener en cuenta que la ingesta diaria promedio de magnesio es de unos 360 mgr, se recomienda no sobrepasar los 400 mgr .

Entre los alimentos que más magnesio aportan se encuentran los siguientes:

ALIMENTO

CONTENIDO DE MAGNESIO ( mgr por cada 100gr de producto)
Caracoles
250
Caviar
300
Semillas de calabaza
534
Almendras
275
Anacardos
258
Piñones
234
Nueces
202
Cacahuetes
102
Arroz
143
Acelgas
81
Espinacas
79
Higo chumbo
85
Leche en polvo descremada
110
Leche en polvo entera
85
Gambas
75
Viera
56
Avellanas
163
Pistachos
120
Pan de trigo
86
Judías blancas
63
Alcachofas
60
Queso parmesano
50






viernes, 14 de abril de 2017

El fósforo oculto de los alimentos

En anteriores entradas de este blog hemos hablado sobre las consecuencias derivadas de los niveles elevados de fósforo en personas con insuficiencia renal crónica y los alimentos ricos en esta sustancia y que por tanto deberán ser evitados su consumo. Hoy hablaremos sobre el fósforo que se encuentra en algunos alimentos procesados, ya que constituyen una importante fuente de aporte, es lo que se conoce como fósforo oculto 

Observar el etiquetado de productos


Con esta sencilla acción: mirar el etiquetado de productos, podremos identificar gran cantidad de alimentos procesados o elaborados, que en su composición presentan algún elemento rico en fósforo. Entre los alimentos, que habrá que vigilar con especial cuidado se encuentran:
-          bebidas refrescantes con burbujas

-          productos precocinados (por ejemplo, pizzas, pasta preparada...)
-          productos de bolleria y pasteleria industrial

-          salsas y condimentos
-          fiambres, carne preparad, embutidos, patés
-          productos lácteos preparados
-          golosinas
-          y, en general cualquier alimento elaborado, envasado.

Sustancias a evitar que aparecen en el etiquetado de los alimentos


Dentro de los elementos que aparecen en le etiquetado y que son ricos en fósforo, encontramos los siguientes:
1) Antioxidantes.
-          E332 Lecitinas
-          E338 Ácido fósfórico
-          E339 Fosfatos
-          E340 Fosfatos
-          E341 Fosfatos
-          E343 Fosfatos

2) Estabilizantes
-          E442 Fosfátido de amonio
-          E450 Difosfato
-          E451 Trifosfato
-          E452 Polifosfato
-          E451 Fosfato ácido

3) Potenciadores del sabor
-          E626 Guanilatos
-          E635 Ribonucleótidos


Como regla general, habrá que evitar consumir cualquier alimento que lleve en su etiquetado cualquiera de estas sustancias si se padece un problema de niveles de fósforo elevado. Especialmente importante es el consumo excesivo de bebidas de cola, que son ricas en ácido fosfórico, y suponen aporte muy significativo de fósforo.

Y, como último consejo, si podemos consumir alimentos frescos, no envasados, será mucho mejor. Es preferible comprar carne fresca de la carnicería, y no un producto ya envasado, o comer una pizza casera y no una ya preparada, y unas magdalenas caseras serán siempre más recomendable que un desayuno a base de bollería industrial. 

domingo, 12 de marzo de 2017

Hemodiálisis en casa: cuándo, cómo y para quién.



En los últimos años, ha habido un pequeño auge de una técnica de diálisis que permanecía en el olvido desde la década de 1980, es la hemodiálisis domiciliaria. Consiste en la realización de hemodiálisis en el propio domicilio, aunque con algunos matices y diferencias sobre la diálisis “clásica”, la del hospital, que comentaremos a continuación.


 Historia de la hemodiálisis domiciliaria

Lo primero que diremos es que no se trata de una técnica nueva, sino que ya se empleaba en la década de 1970. De hecho, según algunos estudios en 1973 el 30% de los pacientes de Estados Unidos se dializaban mediante esta técnica (aunque evidentemente ni las máquinas ni el material tenían nada que ver con el actual). Sin embargo, durante el final de esa década, comienzos de 1980 la hemodiálisis domiciliaria cayó en el olvido, al surgir la diálisis peritoneal como modelo de técnica en casa y considerarse que el resto de pacientes que no podían realizarse ese tipo de diálisis deberían realizarlo en el hospital o centro de diálisis más cercano. Sin embargo, en la década pasada, ha habido un resurgir del interés por la hemodiálisis domiciliaria, ya que, por ejemplo, había personas que deseaban realizarse el tratamiento en casa, pero en cuyo caso no era posible la diálisis peritoneal por distintos motivos médicos o técnicos.

Actualmente, la situación es muy variable entre unos paises y otros, ya que si bien por ejemplo, en Australia o en Nueva Zelanda suponen un 20 o 30% del total de personas que se dializan, en otros casos como en Portugal, Grecia o Rusia no suponen ni el 1%, según datos de 2013. En España, si bien al comienzo de la década actual el porcentaje era testimonial, ha habido un incremento en los últimos años, aunque muy lejos de australianos o neozelandeses.


 Modalidades de hemodiálisis domiciliaria

Prácticamente desde el inicio de la técnica, en los años 70 se observaron dos tipos de modalidades de hemodiálisis domicilaria:
-          un tipo de diálisis de larga duración que habitualmente se realizaba durante las horas que la    persona estaba dormida ( 6-8 horas). Esta modalidad predominaba en América del Norte
-          otro tipo con diálisis más cortas de 2-3 horas, pero más frecuentes ( 5-6 días a la semana), la más utilizada
-          existen experiencias combinando ambos tipos, con hemodiálisis nocturnas y frecuentes, como las realizadas en el Hospital Western de Toronto (Canadá)

 Ventajas de la hemodiálisis domiciliaria

En general, ambos tipos de modalidades presentan importantes ventajas, sobre la hemodiálisis convencional que se efectúa en hospital. Pensemos que al limpiar durante más tiempo o más frecuentemente , nuestra sangre, nos estamos acercando un poco al normal funcionamiento del riñón, con lo que los beneficios serán evidentes. Entre ellos señalaremos:
-          mejora la supervivencia, como han demostrado algunos estudios
-        mejora el funcionamiento del corazón e impide el engrosamiento del mismo, comparado con la diálisis convencional
-        mejora la eliminación de fósforo, con lo que no se acumula en exceso, y es necesario tomar menos pastillas para disminuirlo.
-          mejora el control de la anemia
-        la persona que se somete a esta técnica percibe una mejor calidad de vida y siente que toma las riendas de su enfermedad


 Inconvenientes de la diálisis domiciliaria

Sin embargo, como todo en la vida, también esta técnica tiene su punto débil y es el problema de las infecciones, que son un poco más frecuentes a las observadas en personas que acuden a dializarse al hospital. Al emplearse más frecuentemente la fístula o el catéter, el riesgo de infección aumenta Aunque hay que indicar que cuando se siguen las medidas de higiene estrictas, como ponerse mascarillas en la conexión y desconexión, lavarse bien las manos, tener muy limpia la habitación o el cuarto donde se efectúa la técnica, las infecciones disminuyen mucho. Por tanto, lo más importante será enseñar a la persona que va a realizarse la diálisis a coger una buena rutina de limpieza y cuidado estricto para evitar contaminar la fístula o el catéter.

¿Quién puede realizarse hemodiálisis domiciliaria?

En principio, cualquier persona puede realizar esta técnica de diálisis, si bien algunas circunstancias particulares la harán poco aconsejable en casos concretos, como por ejemplo:
-          en personas diabéticas, con muy mal control de cifras de azúcar, con bajadas y subidas muy frecuentes podría no estar indicada, ya que pueden ser necesarias medidas para normalizar el azúcar que sólo se pueden aplicar en el hospital, como administrar sueros con glucosa, o insulinas de acción rápida.
-      igualmente, en aquellas personas que se encuentren muy inestables durante la sesión de diálisis, con bajadas de tensión, mareos, vómitos, calambres... es mejor acudir al hospital a dializarse, por lo menos mientras persista esa situación inestable.
-          en aquellos casos de pacientes muy dependientes, que por problemas de movilidad, vision, o cualquier problema de salud, el realizarse diálisis en casa, suponga una sobrecarga muy importante para él o los cuidadores
-          en personas con problemas frecuentes de infecciones de fístula o catéter
-          en aquellos casos en que realizar hemodiálisis en casa suponga un estrés muy importante para el paciente, por miedo o inseguridad


Por tanto, si bien los beneficios de la técnica parecen evidentes, no en todos los casos es recomendable y habrá que ir individualizando caso por caso. Lo importante es que la persona que tiene que optar por un determinado tipo de técnica cuando se encuentra en la fase de insuficiencia renal avanzada sepa que existe esta posibilidad y en qué consiste, para así poder tomar una decisión adecuada. 






sábado, 4 de febrero de 2017

¿Qué es el sindrome de piernas inquietas y por qué puede afectar en situaciones de insuficiencia renal crónica?


Uno de los síntomas más desconocidos, pero no por ello menos frecuente que pueden afectar a las persona afectadas de insuficiencia renal crónica avanzada, es el síndrome de piernas inquietas. En muchas ocasiones, debido a su desconocimiento, los síntomas no se tratan y pueden llegar a ser realmente invalidantes, al producir ansiedad, trastornos del sueño, cansancio durante el dia, y, en general, empeoramiento significativo de la calidad de vida de la persona afectada por este síndrome. En las próximas líneas hablaremos sobre en qué consiste y que tratamientos hay para solucionarlo.



¿En qué consiste el síndrome de piernas inquietas?

Lo primero que hay que decir es que no se trata de una situación exclusiva de las personas que acuden a diálisis, ya que se puede presentar en personas sin insuficiencia renal, aunque es relativamente frecuente en enfermedad renal crónica avanzada.
En general, dos son los síntomas principales en este síndrome,
-          necesidad de mover las piernas, debido a sensaciones molestas en la parte más baja de las mismas, en muchos casos referido como calor, dolor, hormigueo o simplemente inquietud.. La única forma de mitigar o aliviar esos síntoma es con el  constante movimiento de las piernas
-          insomnio, provocado por el movimiento constante de las piernas durante el sueño. En el caso de los enfermos en diálisis, suele ser más frecuente el día que han acudido al hospital a dializarse, aunque no siempre es así. Lo que suele ser prácticamente común es el empeoramiento de todos los síntomas por la noche, con lo que la calidad del sueño suele ser muy mala

Al no poder descansar bien durante la noche, se entra en una espiral de ansiedad, cansancio extremo, falta de energía y, en definitiva, empeoramiento importante de la calidad de vida de la persona que lo sufre.


 Causas del síndrome de piernas inquietas

En cuanto a la causa de este síndrome, se cree que es debido a la presencia de tóxicos que no se limpian del organismo en situaciones de insuficiencia renal crónica avanzada, lo cual provoca el déficit de un neurotransmisor llamado dopamina. Los neurotransmisores son unas sustancias que intervienen en la transmisión de los impulsos eléctricos a través de los nervios, Por ello, al no funcionar  adecuadamente se producen en este casos esas extrañas sensaciones que obligan al movimiento continuo de las piernas. Es, como si en una instalación eléctrica tuviéramos constantemente una cable que estuviera produciendo un cortocircuito.

¿Cómo se trata?

Una vez hemos conocido en qué consiste este síndrome, a continuación veremos qué se puede hacer para corregirlo. El primer paso, será siempre aplicar medidas no farmacológicas, es decir, medidas sencillas, pero que pueden contribuir a mejorar los síntomas y la calidad del sueño. Entre estas medidas están:

 evitar consumir cafeína, excitantes y alcohol, especialmente en las últimas  horas  de la tarde y justo antes de acostarnos


-evitar cenas copiosas. Todos hemos sentido como después de una cena demasiado abundante es más difícil conciliar el sueño y estamos más intranquilos. Si además hemos bebido algo de alcohol, los efectos se multiplican.

-realizar ejercicio físico durante el día de forma regular, preferentemente aeróbico ( correr, nadar, andar, montar en bicicleta), pero no justo antes de ir a la cama, ya que eso nos activaría y dificultaría conciliar el sueño
- dejar de fumar, y por supuesto, no consumir drogas de ningún tipo.



- podria ser útil recibir masajes sobre las piernas

Cuando las medidas anteriores no han funcionado, es necesario recurrir al empleo de medicamentos para tratar de corregir los síntomas. Entre los más utilizados se encuentran:
-          Pramipexol, aunque teóricamente no se podría usar en diálisis, a dosis muy bajas es bien tolerado y muy eficaz en controlar los síntomas del síndrome de piernas inquietas
-          Ropirinol, este medicamento, al igual que el anterior es también muy eficaz en el manejo de este síndrome. Al igual que en el caso anterior, debemos emplear dosis muy bajas. Ambos medicamentos actúan sobre el metabolismo de la dopamina, sustancia que estaba alterada, como vimos en el apartado anterior, en estos casos.
-          Antes de la aparición de estos medicamentos se empleaba Clonacepam, sin embargo su eficacia es mucho menor y a menudo produce sueño
-          Gabapentina es otro fármaco que se ha empleado en estos casos, con eficacia
-          En casos de ausencia de respuesta a ningún tratamiento se podría valorar el tratamiento con opiáceos, si bien sus efectos secundarios son muy importantes.



 Una cosa muy importante es saber identificar bien el síndrome para poder poner un tratamiento adecuado, ya que en muchos casos podemos pensar que se trata de un insomnio rebelde que no responde a ningún medicamento. Por ello, es fundamental , comunicar bien qué nos pasa y qué notamos, para que el personal  de diálisis que nos atiende pueda identificar si se trata de un síndrome de piernas inquietas y poder así tratarlo de forma específica.


domingo, 20 de noviembre de 2016

¿Me puedo quedar embarazada si padezco lupus?


El lupus eritematoso sistémico es una enfermedad que suele afectar a mujeres jóvenes, generalmente de entre 20 y 40 años. Su origen es autoinmulógico, es decir, el sistema inmune (las defensas de nuestro cuerpo), se altera y empieza a atacar partes del propio organismo, reconociéndolos como invasores. De este modo, de manera muy frecuente, hay multitud de órganos afectados de forma simultanea en la enfermedad: la piel, articulaciones, riñón, corazón, pulmón, sangre....
Al ser más frecuente en mujeres en edad fértil, una pregunta muy frecuente que se hacen es: ¿me puedo quedar embarazada si padezco un lupus? A continuación vamos a tratar de responder a esta pregunta.

¿Cómo suele evolucionar el lupus?
 

Lo primero que debemos comentar es que esta enfermedad suele evolucionar en forma de brotes.¿Qué quiere decir esto? Pues que lo habitual es que comience con multitud de síntomas en distintos órganos, y que tras un tratamiento adecuado, se detenga totalmente la afectación, pudiendo permanecer muchísimo tiempo en esta situación. Es lo que se conoce como remisión. A partir de aquí, en algunos casos no vuelven a aparecer nunca más ningún síntoma, pero en otros casos empiezan a alternarse periodos de brotes con otros de remisión, lo que obliga a mantener el tratamiento durante mucho tiempo, y a realizar una vigilancia muy estrecha.

¿En qué fase se recomienda el embarazo? 

Hace años, no se recomendaba el embarazo en ninguna situación en mujeres que padecían lupus. Afortunadamente, ahora las cosas han cambiado y se considera que cualquier mujer que se encuentre en fase de remisión y con buen funcionamiento de los riñones puede quedarse embarazada. Por tanto, deberá ser planificado para que al menos hayan pasado 6 meses en remisión, como mínimo parcial.
Además hay que considerar que si la mujer se queda embarazada el riesgo de que se desencadene un brote de lupus, aumenta, por lo que habrá que llevar una vigilancia muy estrecha durante los 9 meses por parte de nefrólogos y ginecólogos, es decir, se considerará un embarazo de alto riesgo.



Medicamentos que pueden usarse en el embarazo


Para prevenir malformaciones sobre el feto hay una serie de medicamentos que se usan en el tratamiento del lupus cuyo uso esta prohibido en el embarazo. Estos son:

- Ciclofosfamida
- Micofenolato Mofetilo / Ácido Micofenólico
- Rituximab

Por el contrario, podrían utilizarse los siguientes fármacos (aun con algunos posibles efectos secundarios):

- Corticoides
- Azatioprina
- Hidroxicloroquina
- Ciclosporina
- Tacrolimus
- Inmunoglobulinas

Además, de forma preventiva, se recomienda que todas las mujeres embarazadas con lupus tomen aspirina a partir de la semana 12.


Complicaciones para la madre y el feto

Pero, a pesar de las precauciones anteriores, ¿existe algún riesgo para la madre y el feto si comparamos con mujeres de su misma edad y situación que no padezcan lupus? Lamentablemente, y aunque ha habido muchos avances en las últimas décadas, aún sigue habiendo un riesgo mayor en estas situaciones, tanto para la madre como para el feto (abortos, retraso de crecimiento intrauterino...), de ahí que el embarazo, deba seguirse de forma muy estrecha y vigilar cualquier signo que nos induzca a pensar que el transcurso del mismo pueda complicarse, como podría ser:

- subidas importantes en la tensión arterial
- pérdida de proteinas en orina
- hinchazón generalizado (edemas)
- datos de aparición de un brote de lupus (por análisis o por aparición e síntomas como enrojecimiento en cara, dolores articulares, alteración en el funcionamiento en los riñones...



A pesar de ello, no queremos ser alarmistas, sino realistas, y si bien es cierto que el lupus hace que el embarazo sea de más riesgo, con un adecuado control y seguimiento, muchas mujeres han tenido a sus hijos totalmente sanos y sin ninguna complicación durante el embarazo o el parto.

Recomendaciones finales

Como resumen de recomendaciones podríamos citar las siguientes:
- el embarazo en mujeres con lupus deberá ser programado y planificado, para efectuarse en un periodo largo sin síntomas, en remisión, y al menos 6 meses después del último brote. Además no deberá haber insuficiencia renal muy importante.
- en caso de quedarse embarazada, avisar cuanto antes a su médico para modificar la medicación, cambiando aquella que pudiese producir malformaciones al feto.
- a pesar de que los riesgos para la madre y el feto son algo mayores que en mujeres sin lupus, con un adecuado control y seguimiento de análisis y tensión arterial, se puede llevar a cabo sin ninguna complicación. 

domingo, 1 de mayo de 2016

Clara de huevo: un alimento muy bueno para las personas con insuficiencia renal en diálisis


En anteriores entradas de este blog, hemos hablado del problema que supone la acumulación de fósforo en el organismo de las personas que padecen una enfermedad renal crónica y precisan diálisis. El problema, es que muchas veces al restringir la alimentación para intentar solucionar este problema, lo que hacemos es también disminuir el aporte de proteínas, que son necesarias para el funcionamiento correcto del organismo. Por ello, si la dieta no se realiza adecuadamente, podemos provocar una desnutrición severa al intentar corregir un problema de acumulación de fósforo.


El índice fósforo/proteínas
Para evitar el problema anterior, será interesante intentar consumir aquellos alimentos que proporcionan la mayor cantidad de proteínas con el menor fósforo, es decir que tengan un índicefósforo/proteínas muy bajo . Por ejemplo, un queso de cabra fresco aporta más de 800 mg de fósforo (muchísimo) y 19 gr de proteínas por cada 100 gr de alimento. Su índice fósforo/proteínas es de más de 40, por lo que es una producto totalmente desaconsejado en diálisis por el altísimo aporte de fósforo.


Por el contrario 100 gr de mero, aportan también 19 gr de proteínas, pero tan sólo 210 mgr de fósforo con lo que la relación fósforo/proteínas es de poco más de 10, mucho más favorable, y por tanto es un alimento adecuado para las personas de diálisis.

Clara de huevo, un alimento con una relación muy favorable
Dentro de estos alimentos con perfil muy favorable en situaciones de insuficiencia renal avanzada, se encuentra la clara de huevo. A diferencia de la yema, su contenido en fósforo es muy bajo, tan sólo 15 mg por 100 gr de producto, y aporta algo más de 10 gr de proteínas, con lo que la relación fósforo/proteínas es muy baja, tan sólo 1,4.


Si analizamos la yema de huevo, aporta un poco más de proteínas (16 gr), pero el fósforo aumenta hasta 520 mgr, con lo que el índice fósforo/proteínas subiría a más de 31. Por ello, no se recomienda consumir yemas de huevo, si se presenta un problema de niveles elevado de fósforo.
Volviendo a la clara de huevo, el contenido de potasio que aporta es muy bajo, 140 mgr, con lo que no habría problema en su consumo en diálisis (el pan contiene más o menos esa cantidad, por ejemplo). Además el sodio es también bajo, sólo 160 mgr por cada 100 gr de producto( la décima parte que lleva la misma cantidad de jamón serrano), por lo que podrían tomarlo personas con hipertensión arterial.
Por ello, podemos decir que es muy beneficioso consumir claras de huevo para las personas que tengan problemas de fósforo elevado debido a la insuficiencia renal. Dado que el contenido de potasio y sodio es muy bajo, no habría problema en casos de hipertensión arterial o niveles altos de potasio en sangre.


Bizcocho del ángel: una fácil receta con claras de huevos

Ingredientes:
8 claras de huevo
135 gramos de azúcar glas
95 gr de harina
1 cucharada de zumo de limón

Preparación:
Precalentar el horno a 180 grados
Batir las claras  a punto de nieve
Cuando las varillas empiezan a dejar marcas añadimos el azúcar y el zumo de limón.
Añadimos tamizando el azúcar glas y la harina, mezclar con sumo cuidado con movimientos de abajo a arriba.
Untar un molde con mantequilla
Cubrir el fondo con papel vegetal
Añadir la mezcla del bizcocho.
Meter en horno unos 30-40 minutos, hasta que salga limpia la aguja al meterla
Dejarlo unos minutos enfriarse y desmoldar sobre una rejilla.
Se puede rellenar con nata.







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