Hoy vamos
a hablar sobre una de las creencias más extendidas: la de que beber
mucho líquido es muy beneficioso para
el riñón. Comentaremos en qué circunstancias puede ser beneficiosa esta actitud y en
cuales es perjudicial, ya que frente a la opinión
generalmente extendida no en todas las personas con problemas de
funcionamiento renal es positivo la ingesta abundante de liquido .
Casos en que se recomienda beber mucha agua
La
indicación más importante es en personas que presentan problemas de
litiasis (cálculos) renales, especialmente
si presentan frecuentes episodios de cólicos y en el supuesto de
presentar un funcionamiento adecuado de los riñones
o una insuficiencia renal ligera. Por tanto, en personas con mal funcionamiento
de los riñones (insuficiencia renal avanzada)
podríamos empeorar la situación, ya que ante el gran volumen de líquido que les llega, éstos no podrían eliminar el exceso y se acumularía en los tejidos del cuerpo, produciendo hinchazón de piernas, manos, cara...(edema), subida de tensión arterial (por retención
de líquidos) y acumulación de líquido en los pulmones (edema
pulmonar), situación que puede llegar a ser muy
grave.
En los casos en que no haya insuficiencia renal, la toma de
líquido, va a provocar que se
excrete gran cantidad de orina (un riñón sano elimina lo que le
sobra). Todos nosotros a veces hemos tomado en acontecimientos sociales un par
de refrescos, cervezas o copas, que nuestro cuerpo no nos pedía e inmediatamente hemos orinado mucha cantidad, hemos
eliminado ese exceso que no necesitaba nuestro organismo. De esta manera, si
hay un pequeño cálculo en la vía urinaria que no puede salir
y está ocasionando un cólico renal al haber un elevado volumen de orina es más fácilmente arrastrable y
eliminable. Es un efecto riada. Imaginemos el uréter como si fuese el río Sella a su paso por Arriondas en junio de 2010 y los restos de cálculos todos los objetos que van arrastrados por la fuerza del agua.
Otra circunstancia en que es beneficiosa la
ingesta abundante de líquido es en aquellas
situaciones en que se han producido
importantes pérdidas por vómitos, diarreas muy abundantes o fiebre alta. En esta
situación, y sobre todo en personas
mayores y que siempre tienen menos sed, puede producirse empeoramiento de la
insuficiencia renal previamente existente, ya que al haber menos volumen de líquido en el organismo, llega menos sangre al riñón. Es como si plantamos un árbol
y no le regásemos:se secaría. Si estuviéramos unas semanas sin regarlo
y se pusieran las hojas marchitas, rápidamente podríamos recuperarlo con un buen riego. Pues bien, ésto es exactamente lo que sucede en la situación comentada antes: ante una insuficiencia renal que empeora
mucho por una deshidratación se pude recuperar el riñón bien si hidratamos el organismo bebiendo abundantemente o
si ésto no es posible, con sueros.
Cuando el exceso de líquido
no es bueno...
Sin embargo, en personas con insuficiencia renal moderada o
grave y que no se encuentren deshidratados, el beber mucha agua
puede ser muy perjudicial, ya que al no poder manejar el riñón el exceso de volumen y eliminarlo se producirá acumulación del mismo, produciendo
elevación de la tensión arterial al aumentar el volumen de sangre, retención de líquidos en piernas (edema),
cara...y en pulmón (edema pulmonar),situación muy grave. En estos casos se recomienda que la persona
beba a demanda, es decir según la sed que se tenga.
Otra consecuencia posible de la ingesta de grandes
cantidades de agua es la bajada en los niveles de sodio que puede producirse,
ya que el líquido va a diluir el sodio que
de forma natural tiene nuestro organismo. Es como si a un vaso de leche con azúcar le echásemos otro litro más de leche: ahora estará
menos dulce que al principio. En un riñón sano se regularía eliminando rápidamente el exceso de agua
pero si presenta insuficiencia renal avanzada la cosa ya no es tan fácil.
Bebe con cabeza
Como consejo final para las personas con insuficiencia
renal avanzada: el cuerpo dictará cuanto líquido hay que tomar (en función
de la sed que se tenga) y no tiene ningún beneficio tomar grandes
cantidades de agua sin necesidad. Solamente, en
aquellas situaciones en que se pierda más líquido como: sudar mucho, tener abundante diarrea o vomitos, fiebre muy alta ,
será bueno aumentar la
ingesta de líquido, y especialmente si hay signos de deshidratación.

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