jueves, 5 de abril de 2012

réquiem por la ley de dependencia

La gran mayoría de personas que acuden a una unidad de diálisis son personas de edad avanzada. En el comienzo de la técnica, allá por los años 60-70, la edad se consideraba una contraindicación para iniciar un programa periódico de diálisis, sin embargo a partir de la década de 1980 fueron incorporándose personas de edad más avanzada hasta llegar a la situación actual en la que la mayoría de los enfermos que acuden a una unidad de diálisis tienen edades superiores a los 70 o incluso 80 años.


Lógicamente en muchos casos son pacientes que presentan otros problemas añadidos: problemas de movilidad, necesidad de cuidados continuos para alimentación, vestirse, lavarse..., administración de medicinas, control de tensión, control de azúcar... Con frecuencia son personas que no pueden estar solas y que necesitan atención permanente.

El problema surge aquí: ¿Qué hacer con ellos? La mayoría de las familias tienen trabajando al padre y la madre (eso si no se encuentran en paro, con lo que la situación sería más angustiosa), de modo que, ¿cómo pueden cuidar de los abuelos? Si no presentan muchos problemas de movilidad, no son muy dependientes o no están demenciados, quizá se puedan quedar unas horas solos hasta que vengan de trabajar; pero, ¿y si son muy dependientes o tienen algún grado de demencia (en una palabra si no pueden estar sólos)?

Para solucionar en parte este problema, se promulgó la que, en mi opinión, es una de las leyes más importantes de los últimos años: la ley de dependencia, que exactamente es la Ley 39/2006 de 14 de diciembre de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de discapacidad.


Muchas personas se han visto beneficiadas desde entonces, ya que han podido tener una pequeña ayuda para poder cuidar a sus mayores. Si bien, la aplicación de la ley no ha sido completa ni en todas las comunidades autónomas de forma uniforme (según donde vivas puedes tener mayor o menor facilidad de acceso a las ayudas, ¡vaya sistema sanitario más universal!).

Sin embargo, el pasado viernes 30 de marzo asistimos a otro golpe durísimo a la ley de dependencia: el enorme recorte de los presupuestos generales que la deja prácticamente sin financiación
Consecuencia: se acaban las ayudas para un gran número de personas en situación de dependencia.
En otros casos, y ante la imposibilidad de cuidar a las personas mayores en casa, se opta por llevarlos a una residencia de ancianos (con el consiguiente daño emocional que supone en muchas ocasiones para ellos). No obstante, el panorama no es mucho más alentador ya que las residencias públicas son claramente insuficientes, presentando una lista de espera muy larga. Queda la alternativa de una residencia privada, pero en muchos casos las atenciones y cuidados no son los mejores, y en aquellas donde éstos son mejores, el precio no baja de 2000-3000 euros al mes. ¿Algún pensionista gana más de 2000 euros al mes? ¡Ah! Sí, los señores diputados y senadores que tienen una pensión vitalicia, ellos podrán pagarse la residencia más cara que encuentren, el resto de los mortales a tirar de cartilla de ahorros y a pasar los días alejados de los seres más queridos.  (Y eso que nuestra sanidad era gratuita y pública...)



Por cierto, todavía hay mucha gente que piensa que tenemos uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo
A ellos les diría que un sistema sanitario no sólo debe curar sino también cuidar eficazmente. Y, por favor, recorten de otras partidas a mi parecer menos importantes y mantengan o amplíen la cobertura a  la ley de dependencia.¿Es necesario gastarse 82.600 euros de dinero público en un cuadro del anterior presidente del Congreso de los Diputados?

http://www.diariodesevilla.es/article/espana/1220104/posada/dice/precio/retrato/bono/no/es/una/exageracion.html
Mucha gente a las que se les quite la ayuda para la dependencia seguro que contestarían que no.


Volviendo a la práctica clínica  (lo que vemos en los hospitales día a día) es cada vez más frecuente observar cómo gran cantidad de camas son ocupadas por personas cuyo único problema es que se encuentran en una situación de dependencia y no tienen adonde ir. Todo ello consume una gran cantidad de recursos no del todo cubiertos por la no completa implantación de la ley de dependencia, con lo cual, teniendo en cuenta la supresión de facto que se va a producir en los próximos meses, es de esperar que dicha situación empeore.




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